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CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA romance Capítulo 45

C45-QUÍTATELO TODO.

Habían subido en silencio, pero la tensión se podía cortar con un cuchillo. Grayson iba detrás, como una sombra pesada, y Kate sentía su mirada clavada en su espalda a cada paso.

Y cuando llegaron, Grayson se dejó caer en el sofá de cuero, con ese modo tan natural suyo de adueñarse del espacio. Ahora su camisa estaba abierta hasta el pecho, con las mangas arremangadas hasta los antebrazos, mostrando sus tatuajes y su piel dorada brillaba bajo la luz suave de la lámpara. Se sirvio un poco de whisky y lo llevó a sus labios mientras la miraba.

Kate estaba de pie frente a él, inmóvil, nerviosa y tambien ansiosa. Sus pensamientos iban de un lado a otro, sin orden. Una parte de ella quería salir corriendo y la otra... no podía dejar de mirar a Grayson.

—¿Y bien? —preguntó dejando entre ver su desden—. ¿Vas a quedarte mirándome toda la noche?

Grayson soltó una pequeña sonrisa.

—¿Ansiosa, cariño?

—Sí. Por terminar con esto —respondió ella con frialdad, pero su voz tembló un poco.

Grayson bebió otro trago, sin prisa, sin apartar los ojos de ella, la recorrió lentamente con la mirada, como si cada parte de su cuerpo mereciera su propia atención. Esa noche, Kate no llevaba su ropa elegante de siempre. Sino un pantalón de algodón, una camiseta simple y el cabello recogido en una coleta desordenada.

Para cualquiera, podría parecer común, pero, para Grayson, estaba jodidamente perfecta. Y el deseo se le subió como una ola caliente por el cuerpo, dejó el vaso sobre la mesa, se reclinó en el sillón y abrió las piernas, cómodo y dominante.

—Desnúdate —ordenó, sin cambiar el tono de voz.

Kate se quedó helada y por dentro se escandalizó. ¿De verdad lo estaba diciendo así? ¿Como si fuera lo más normal del mundo?

—Y hazlo lentamente —agregó Grayson, con voz baja y áspera; sin embargo, sus ojos estaban encendidos, la deseaba y no pensaba disimularlo.

Kate tragó saliva.

—Eso... eso... no es necesario —murmuró—. Solo tenemos que tener sexo y ya.

Grayson chasqueó la lengua y negó con la cabeza, dándole esa sonrisa cínica que tanto la enfurecía y al mismo tiempo la hacía arder.

—Esta vez quiero disfrutarlo. No pienso cerrar los ojos y fingir que no me vuelves loco, que no estoy deseando probarte, Kate.

Ella apretó los labios,cerró los ojos un momento y respiró hondo. Tenía que hacerlo, una única vez, solo eso. Y cuando abrió los ojos, Grayson la seguía mirando, sin moverse, esperando.

Con las manos temblorosas, Kate llevó los dedos al dobladillo de su camiseta y empezó a subirla despacio. Primero dejó ver su abdomen plano, su ombligo, y luego, la tela subió hasta que se la quitó por completo. Después, se bajó el pantalón, hasta quedar en un conjunto de lencería rosa claro.

De pronto, el se sirvió más licor y su tembló ligeramente, el líquido dorado oscilando peligrosamente cerca del borde. Bebió de un trago más, sin apartar los ojos de ella.

—La ropa interior también, Kate... Quítatelo todo. —Su voz era áspera, pero había algo roto en ella, como si cada palabra le costara su control.

A Kate le latía el corazón con tanta fuerza que casi podía oírlo y las mariposas en su estómago se convirtieron en un enjambre. Respiró hondo y llevó las manos a la espalda, un segundo después, el sostén cedió con un clic suave y la tela cayó.

Grayson no se movió, pero sus dedos apretaron el vaso con fuerza, como si fuera lo único que lo ataba a la cordura. Su mandíbula estaba más tensa que nunca y cada músculo de su cuello se marcaba bajo la piel.

Kate no apartó la mirada, sabía lo que seguía y con movimientos lentos, deslizó los dedos por la cintura, enganchando las bragas, la tela se deslizó por sus caderas, revelando el suave y afeitado coño entre sus piernas y fue ahí cuando Grayson contuvo el aliento y tragó.

Ella salió de la prenda, dejándola caer a sus pies, quedando completamente desnuda ante él, como años atrás. Pero esta vez no había amor, solo necesidad y algo más peligroso.

Grayson la devoro como un hombre al borde del abismo y en sus ojos ardía algo que la asustó y la atrajo al mismo tiempo: deseo, rabia, posesión?

No lo sabía.

Lo único que sabía era que en ese momento, las palabras sobraban y el seguía sentado, pero cada fibra de su cuerpo parecía tensa, lista para atacar y en cualquier momento, lo haría.

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