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Capítulo 103
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Capítulo 103
Celia extendió la manta sin inmutarse.
-Estoy en mis días. Duermo mal y no quiero molestarte. -Inventó una excusa.
César soltó un “hum“.
-¿Pero no te vas a bañar?
-Ah… sí, ahora voy.
Dicho esto, ella agarró su pijama y entró al baño un poco avergonzada. Tras todos estos años de matrimonio, todavía no había podido acostumbrarse a cambiarse de ropa en su presencia. Incluso bañarse bajo el mismo techo la hacía sentir incómoda.
Se demoró lo más posible en la ducha, esperando encontrar a César ya dormido cuando saliera del baño. Pero él aún estaba fumando recostado perezosamente en la cama. Envuelta en su bata, Celia se dirigió al colchón que estaba en el suelo. Justo cuando iba a acostarse, César aplastó el cigarrillo en el cenicero y le dijo:
-Sube a la cama.
Nerviosa, ella apretó instintivamente las manos.
-No, aquí está perfecto.
Entonces, él se levantó de golpe y la levantó en sus brazos.
-¡César, te dije que estoy en mis días! -protestó alarmada.
La depositó con delicadeza en la cama, pero no se apresuró a separarse. Al notar su temor, su mirada se volvió
oscura.
-¿Qué crees que voy a hacerte?
Celia guardó silencio. Él se acostó a su lado, dándole la espalda.
-Solo no quiero que mañana los sirvientes se den cuenta de que dormimos separados y se lo digan a la abuela.
Celia no comentó nada. ¿Quién diablos sabía si decía la verdad? Además, ¿qué significaba lo que le había hecho en la tienda de moda? Por suerte, César no parecía tener intenciones de hacerle nada. A la mañana siguiente, bajaron las escaleras juntos. Valeria estaba en la sala de oración y Marta había salido, así que solo ellos desayunaron.
-Señor, su padre quiere verlo en el estudio después del desayuno. -Marina se le acercó a César y le informó. -Entendido–respondió César, y luego miró a Celia, que comía en silencio-. Regresa a casa sola.
Celia hizo un leve movimiento de cabeza. Ver su actitud indiferente y serena, le causó una leve incomodidad a César, pero no dijo nada más.
***
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Capítulo 103
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Rocío llegó a la casona con Sira. Al contemplar la majestuosa casona, Sira sintió un torbellino de emociones. Rocío, interpretando su nerviosismo como timidez, le dio una palmadita en el hombro para consolarla.
-No te preocupes, Sira. ¡Estoy contigo! Ayudaré a aclarar el malentendido con la abuela -le prometió con confianza.
Sira bajó la mirada con una sonrisa, pero al ver a la mujer que se acercaba, su expresión se congeló.
Celia tampoco esperaba encontrarse con Sira en la casona. Rocío era casi irremediable. Sabía perfectamente que Valeria detestaba a Sira, pero aun así se atrevió a traerla aquí. Pero, como pronto se divorciaría de César, eso ya no le importaba.
-¿Celia? ¿Qué haces aquí? -preguntó Rocío, desconcertada.
“¿Cuándo llegó esta maldita?“, pensó ella. Sira apretó los puños con fuerza, sintiendo pánico. ¿Qué relación tenía Celia con los Herrera? ¿Por qué César la habría traído a la casona familiar? ¿Acaso…? ¡¿La anciana la había aceptado?! Celia pasó rápidamente la mirada por Sira y luego sonrió a Rocío.
-¿Realmente necesito explicarte por qué estoy aquí?
-¡Maldita…!
-En cambio, tú trajiste a Sira aquí. ¿No temes que tu abuela te eche de la casa? —continuó Celia sin inmutarse.
Sira palideció ligeramente, mordiéndose el labio inferior con expresión lastimera.
-Celia, nunca le he hecho nada. ¿Por qué me trata así?
-Claro, tienes razón. Fui yo quien te lastimó. ¿Estás contenta con esta respuesta? – Se burló Celia con desprecio.
-Mientras esté aquí, ¡nunca permitiré que lastimes a Sira! Además, fuiste tú quien sembró el malentendido entre la abuela y Sira. ¡Ya verás cómo te desenmascararé ante la abuela! -Intervino Rocío, indignada.
Celia se encogió de hombros, impasible.
-Me encantaría verlo.
Cuando se disponía a irse, alguien le agarró la mano. Era Sira.
-Celia, no sé por qué me odias, pero debe haber un malentendido entre nosotras. Si te ofendí, ¡te pido perdón!
Celia no cayó en su juego e intentó liberarse. De pronto, Sira retrocedió mientras gritaba en voz alta:
-¡No me empujes! 1
Por el tirón deliberado de Sira, Celia también cayó en la piscina cercana.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...
Además de lo inútil que es traiciona a la única persona que se preocupa por ella? En lugar de que el dr se enamore de la otra doctora le histeriquea, ya 🥱 aburren que se decida por uno u otro...
Siempre pasa así se saltan capítulos y uno tiene que continuar nomás y se pierde el hilo pero bueno pensé que siendo profesional medio genio sería más perspicaz pero es tan inocente ingenia idiota no sabe lo que quiere, un marido horrible y sigue detrás de él una arrastrada, sin nada de amor propio pero bueno esperemos se arme un poco más y deje de ser manipulable...
Lets go...
Me volví a quedar en el 575. el 576 no aparece...
Porque no me aparece el capítulo 441. Ya leí hasta el 440....
Dónde están los capítulos del 576 al 586 Por qué no aparecen...
Que paso con los capitulos 576 hasta el 586 que no salen?? Esta historia está más larga que un día con hambre....
Ya me imaginaba está cagad por eso lo adelante hasta este capítulo y ya me largo....
Me voy a saltar al menos 10 capítulos ya sabemos que él es un idiota y ella es una masoquista, solo falta por ver cuánto va a seguir soportando y yo no soy de soportar así que si esto se extiende tanto lo iré saltando de 10 en 10 hasta que ella por fin se deje de él y si no de han dejado luego de 100 capítulos lo dejo, ya me cansé....