Aunque Renata estaba furiosa, no podía hacer nada. Si el escándalo salía a la luz, mancharía la reputación de la familia Rivas. Pero al levantar la vista, vio una sonrisa de suficiencia en los labios de Tatiana.
Fue por eso que Renata comenzó a discutir con ella, dando lugar a la escena que Fabián presenció al llegar.
Renata desenmascaró a Tatiana sin rodeos:
—Conozco perfectamente tu actitud. No creas que no me doy cuenta. ¡Lo que más deseas es no hacerte esa prueba!
Se acercó a Tatiana, paso a paso, con una mirada implacable.
—Lo vi hace un momento. Esa sonrisa triunfante en tus labios no miente. Tatiana, tarde o temprano, te arrancaré esa máscara.
—Señora, ¿de qué está hablando? —dijo Tatiana con ojos inocentes—. No entiendo a qué se refiere.
Las palabras de Tatiana dejaron a Renata sin respuesta. Balbuceó un «tú» y, consumida por la ira, levantó la mano. La bofetada quedó suspendida en el aire, sin llegar a caer.
Tatiana cerró los ojos, preparándose para el golpe, pero el dolor nunca llegó.
Al abrir los ojos, se encontró con la mirada distante de Fabián.
Tatiana frunció los labios.
—Fabián…
La mano de Renata fue detenida por Fabián, dejándola inmóvil. Ella se soltó con un gesto brusco.
—Fabián, ¿qué significa esto? ¿Por qué me detienes?
—Mamá, estamos en un hospital —dijo Fabián con un tono seco, sin inflexiones.
Pero Renata señaló a Tatiana, acusándola:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando el Anillo Cayó al Polvo