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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 1237

—De verdad, no es necesario —dijo Fabián frunciendo el ceño—. Solo me lastimé el brazo izquierdo, el derecho funciona perfectamente, soy capaz de cuidarme solo.

—Pero...

Renata intentó protestar, pero Fabián la cortó de tajo:

—Mamá, dije que puedo hacerlo solo.

Elevó el tono de voz repentinamente, dejando a Renata paralizada en su lugar.

Ella lo miró asustada y finalmente murmuró con torpeza:

—Está bien, ya entendí.

Antes de retirarse, se humedeció los labios resecos y miró a Tatiana de mala gana:

—Cuida bien de Fabián.

—Por supuesto, señora Renata.

Tatiana se mostró obediente por fuera, pero por dentro rodó los ojos. Esa vieja entrometida solo pensaba en su queridísimo hijo.

Ella, que estaba embarazada, ahora tenía que ocuparse de cuidar a un hombre con el hombro dislocado. ¿Qué tenía en la cabeza esa anciana?

Una vez que Renata salió de la habitación, Tatiana escuchó a Fabián llamarla.

—Ven aquí.

Tatiana se sorprendió por un segundo, luego caminó hacia él y se sentó a su lado.

—Fabián, no te preocupes. Voy a hacerle caso a tu madre y te cuidaré muy bien.

Apenas terminó de hablar, la mano derecha de Fabián se aferró a su barbilla, apretando cada vez con más fuerza.

—Fabián, ¿qué... qué estás haciendo?

Tatiana apenas lograba articular las palabras.

La fuerza que Fabián estaba usando era implacable.

—Te lo preguntaré una vez más. ¿Qué es lo que mi madre y tú me están ocultando?

Fabián clavó sus ojos oscuros en Tatiana, negándose a pasar por alto el más mínimo detalle en su expresión.

Siempre tuvo la certeza de que ambas le escondían algo.

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