En internet, las palabras de Joana causaron un efecto inmediato, y miles de personas comenzaron a buscar las prendas de su estudio.
Esta vez, el nombre del Estudio Renacer resonó con más fuerza que nunca.
Además, aquellos que solo habían entrado por el chisme no estaban dispuestos a dejar pasar una buena oferta.
Después de todo, con esos cupones de descuento, ¿quién dejaría escapar la oportunidad de llevarse algo a buen precio?
Poco tiempo después, Isidora, sin poder apartar la vista de su tableta, soltó un grito de asombro.
—¡Los seguidores de nuestra tienda oficial están subiendo como la espuma!
—¡Es verdad! Las visitas también se han disparado de forma impresionante —secundó Paulina, revisando la pantalla de su celular con los ojos muy abiertos.
Ambas intercambiaron una mirada, rebosantes de alegría.
Nunca imaginaron que un juicio tan agotador terminaría atrayendo a una legión de nuevos seguidores para la marca.
Era un escenario que jamás se les habría pasado por la cabeza.
Isidora no pudo contener su admiración.
—¡Hay que admitir que la jugada de Joana fue una genialidad! Les apuesto lo que quieran a que Violeta está a punto de sufrir un infarto del coraje. Me encantaría verle la cara en este momento.
—¡Joana es increíble! —exclamó Paulina, quien normalmente tenía facilidad de palabra, pero que en ese momento estaba tan emocionada que solo podía usar frases sencillas para expresar su admiración.
Incluso Enzo le levantó el pulgar a Arturo desde la distancia.
—¡Primo, esa chica tuya sí que sabe jugar sus cartas!
Arturo esbozó una sonrisa de medio lado; aunque no dijo ni una sola palabra, sus ojos brillaban con un orgullo indiscutible.
Enfrentarse a un riesgo tan grande y mantener una compostura de acero no era algo que cualquiera pudiera hacer.
Transformar una crisis en un triunfo tan absoluto era un espectáculo poco común.
En Joana, Arturo encontraba el alivio y la sorpresa de haber hallado a alguien que estaba a su misma altura.

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