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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 469

—Tati, yo no te amo. Lo único que siento por ti es lástima. Desde el principio hasta ahora, la única persona que he amado ha sido Joana. No quiero que este hijo que no esperaba destruya lo último que me queda con ella, así que este bebé no puede quedarse. Te daré una cantidad de dinero, puedes irte al extranjero, vivir tranquila o grabar las películas que siempre soñaste.

Tatiana se cubrió el rostro, sintiendo que el odio le estaba carcomiendo la poca sensatez que le quedaba.

¡¿Por qué tenía que ser así?! ¡Si ella fue quien conoció a Fabián primero!

¡¿Por qué, cada vez que Joana aparecía, todos debían girar en torno a ella, admirarla, amarla?! ¡¿Qué tenía esa mujer que le quitaba todo?!

Tatiana no podía soportar más a esa mujer que le arrebató absolutamente todo.

Si Joana no existiera, ella ahora sería la esposa legítima de Fabián y seguiría siendo la actriz más famosa del espectáculo.

No estaría embarazada de un hijo que nadie reconocía, ni rogando migajas de cariño.

¿Y ahora le decía que no la amaba? —Hmpf—, eso no se lo creía ni un poco.

Fabián, al ver que Tatiana estaba a punto de perder el control, la miró con compasión.

Después de todo, habían sido amigos en la juventud, y no podía evitar sentir pena al verla tan hundida.

—Si tienes alguna otra petición, dímela. Mientras sea razonable, te lo concedo.

Tatiana apretó la tela de su blusa con fuerza, levantó el rostro y forzó una sonrisa que no pegaba con su semblante.

—Quiero regresar al mundo del espectáculo, Fabián, ¿me vas a ayudar, verdad?

Fabián guardó silencio unos segundos y finalmente cedió.

—¿Qué necesitas que haga?

Por primera vez, Tatiana sonrió de verdad.

—Dame dos meses. Quiero intentarlo una vez más. Si consigo volver a ser famosa, te juro que me desharé de este bebé. Quizá lo mío no sea estar con un hombre, tal vez lo que me toca es el trabajo, y así no tendré tiempo para pensar tonterías. Cuando vuelva a estar en la cima, no voy a dejar que un hijo arruine mi carrera.

Fabián la observó, notando que fingía estar tranquila, pero entendía que ese era el mayor sacrificio que podía hacer.

Si la presionaba más, podía explotar y armarle una escena a Joana, lo que haría todo aún más vergonzoso.

Fabián asintió.

—Está bien. Lo acepto, pero tu embarazo debe seguir siendo un secreto.

Tatiana bajó la mirada y acarició su vientre.

—¿Por qué tardaste tanto? ¿Andabas con otro tipo?

La voz áspera y siniestra de Valentín Rivas la puso de malas al instante.

Tatiana sintió un escalofrío en todo el cuerpo.

—¿Qué dices? Estoy en el hospital, no me siento bien. Fabián ya... ya sabe que estoy embarazada.

—¿Ah, sí? —la voz de Valentín sonó burlona—. ¿Así que va a criar a mi hijo y se va a casar contigo?

Tatiana apretó los labios, cargando con la amargura de la situación.

Ese hijo no era de Fabián, sino de Valentín.

Durante su tiempo en Estados Unidos, si no hubiera sido por el teatro que montó para engañar a Fabián, nunca se habría involucrado con Valentín.

Tatiana también le tenía un odio especial, así que respondió con mala intención:

—Quiere que me lo quite.

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