Entrar Via

Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 783

—Hermano, ¿de verdad vamos a quedarnos de brazos cruzados y ver cómo esa mala mujer se casa con papá? —preguntó Dafne, con la voz cargada de tristeza.

—Pero… ahora mismo, ¿qué podríamos hacer? —Lisandro apretó los puños, sintiendo cómo una maraña de emociones le enredaba el pecho.

La sensación de impotencia le cayó encima como una losa, tan densa que apenas podía respirar.

Hasta ese momento, no había entendido del todo cuánto había sufrido su mamá cuando ellos se portaban mal. Ahora, por fin, lo comprendía. Ahora, lo sentían en carne propia.

La voz de Dafne se quebró, a punto de romperse en llanto.

—No quiero ser la niña de las flores, no quiero verlos casarse. Solo de pensarlo, siento que me falta el aire.

Lisandro se disponía a consolarla, pero la puerta se abrió de golpe.

—¡Pum!—

El estruendo hizo que Dafne se encogiera de miedo y buscara refugio detrás de su hermano.

Ambos miraron hacia la puerta y vieron a Tatiana, vestida de blanco, maquillada hasta el último detalle. A pesar de que la imagen era bonita, para Dafne esa mujer no era más que la madrastra mala de los cuentos, la que siempre trae una manzana envenenada.

Las pestañas de Dafne temblaron. No se atrevía a moverse ni a respirar.

Tatiana les dirigió una sonrisa torcida.

—¿Por qué se quedaron callados? Hace rato estaban bien animados platicando, ¿no?

Lisandro se apresuró a cambiar el tema:

—Señorita Tatiana, creo que escuchó mal. Nosotros no dijimos nada.

Tatiana soltó una risa despectiva.

—¿Que si escuché mal? ¿Y tú crees que necesito que un chamaco como tú me lo venga a decir?

Al escuchar ese desprecio, los ojos de Lisandro destellaron con rabia, pero solo pudo apretar más los puños. Había demasiada gente cerca, tenía que encontrar la oportunidad perfecta para que todos vieran el verdadero rostro de esa mujer.

Tatiana notó su mirada y, sintiéndose incómoda, cambió de tema en seguida.

—No tengo ganas de perder el tiempo con ustedes. Al final, aunque no les guste, muy pronto yo seré su mamá, así que les guste o no, ¡se aguantan!

Se giró hacia Dafne y la miró de arriba abajo.

Dafne, temblando, se apresuró a limpiar sus lágrimas con las manos y, entre sollozos, murmuró:

—Ya no voy a llorar… perdón, fue mi culpa.

—Así me gusta, portándose bien.

Tatiana le dio un par de palmadas en la mejilla con fingida ternura.

—Si te portas bien, todo será más fácil. ¿Para qué armar tanto escándalo?

Se incorporó y les lanzó una última advertencia:

—En un rato va a venir su mamá a verlos. Así que compónganse, sonrían bonito y no me vayan a echar a perder el día, ¿entendieron?

—¿Mamá? —repitió Lisandro, sin poder ocultar la sorpresa y la confusión.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando el Anillo Cayó al Polvo