Entrar Via

Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 945

Siempre había visto a ese muchacho actuar de manera arrogante y caprichosa, pero jamás imaginó que también tuviera momentos de nerviosismo y conflicto interno.

Fabián estaba por abrir la boca cuando, de pronto, escuchó la voz de Tatiana desde dentro del cuarto.

—Ya entendí, voy a buscar la oportunidad de conseguir el contrato, pero si me sigues presionando así, ¡yo tampoco sé qué hacer!

—No lo he olvidado, todos los días tengo presente lo que me pediste.

—Además, sigo embarazada, ¿ahora qué más quieres de mí?

La mirada de Fabián se volvió oscura, y su semblante se endureció de golpe.

¿Conseguir un contrato?

¿De qué contrato está hablando?

Fabián entrecerró los ojos, y en su interior germinó la semilla de la sospecha.

Así que, Tatiana no era tan inofensiva como aparentaba.

Al final de cuentas, una mujer capaz de armar un escándalo en plena boda, ¿podía ser tan buena persona como parecía?

Lisandro, tras mentalizarse, levantó la vista hacia Fabián y le dijo:

—Papá, vamos a entrar.

Dentro del cuarto, Tatiana se quedó en silencio de inmediato al escuchar las voces.

Apretó el celular con fuerza, sus dedos reaccionando antes que su cabeza; colgó la llamada de WhatsApp y cambió de aplicación en un instante, borrando cualquier rastro de su conversación.

Al mismo tiempo, sentía que el corazón le retumbaba en el pecho, como si fuera a salirse.

¿Esa voz era de Lisandro?

¿Le dijo “papá”?

¡Entonces Fabián también estaba ahí!

¿Cuánto tiempo llevaban escuchando en la puerta?

¿Qué tanto habrán oído?

El pánico se le subió hasta la garganta.

Fuera, la mirada intensa de Fabián se posó sobre Lisandro, cargada de molestia por haber sido interrumpido.

Estaba a punto de escuchar toda la conversación ahí adentro.

Lisandro se estremeció y le devolvió una mirada inocente.

¿Qué le pasaba a papá?

¿Por qué, de repente, se ponía tan serio?

Fabián notó la confusión en los ojos de Lisandro y, al final, dejó que esa tensión se desvaneciera.

—¿De qué estás hablando, Fabián? No entiendo nada de lo que dices.

—¿No entiendes?

Fabián la miró fijo, con la intensidad de un halcón, sin apartar la vista de los ojos de Tatiana.

Pero Tatiana, con toda la experiencia de una actriz consagrada, logró recomponerse en segundos y le sostuvo la mirada.

Se mostró tranquila y sin cambiar la expresión.

Su actitud tan segura hizo que Fabián dudara por un instante.

¿Acaso había escuchado mal?

Sin embargo, aquellas frases eran demasiado claras.

Él sabía que no podía haberse equivocado.

Detrás de la fachada de Tatiana, el sudor le corría frío por la espalda.

Así que Fabián sí lo escuchó.

Pero, ¿cuánto habrá alcanzado a oír?

Por la expresión que tenía, seguramente no fue mucho, porque si hubiera sido peor, ya habría entrado hecho una furia.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando el Anillo Cayó al Polvo