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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 1116

Al final, no pudo controlarse y tomó a Belén una vez más.

Cuando terminaron esta tercera vez, el tiempo se había escurrido en silencio, y ya eran cerca de las tres de la tarde.

Belén estaba exhausta y soñolienta. Tobías, al verla así, sintió una punzada de culpa y se arrepintió de haberse dejado llevar por la calentura. Tomó la mano de ella e intentó golpearse su propio rostro con ella, pero Belén detuvo el movimiento a tiempo.

Con el ceño fruncido y expresión seria, le preguntó:

—Tobías, ¿qué estás haciendo?

Él la miró con cara de arrepentimiento.

—Es mi culpa por haberte dejado tan cansada.

Para Belén, sus palabras sonaban a pura falsa modestia. Se quedó paralizada un segundo, sin saber si valía la pena responder a semejante comentario.

Al ver que ella guardaba silencio, Tobías hundió el rostro en el hueco de su cuello y murmuró:

—Pégame si quieres.

Belén no se hizo rogar. Levantó la mano y le dio un fuerte pellizco en la cintura.

—¡Ay! —se quejó Tobías por el dolor—. ¿De verdad me pegaste? ¿Ya no sientes pena por tu hombre?

Belén, con las mejillas sonrojadas, le respondió:

—Tú me lo pediste.

Tobías fingió indignación:

—Era sarcasmo, ¿no te diste cuenta? Ahora eres tan obediente... ¿Por qué cuando te pedí que te casaras conmigo en el pasado no dijiste que sí tan rápido?

Al escuchar eso, Belén guardó un silencio sepulcral.

Tobías se dio cuenta de que había sido un error mencionar el pasado, así que se apresuró a disculparse:

—Perdóname, me equivoqué. Prometo no volver a hablar del pasado.

Pero el corazón de Belén ya se había encogido. Lo miró fijamente, sin ocultar sus emociones, le acunó el rostro con ambas manos y le dijo con total sinceridad:

—Tobías, si la primera persona que hubiera conocido fueras tú... estoy segura de que te habría elegido.

Al terminar la frase, ella se acercó y le dio un beso suave en la comisura de los labios.

...

Mientras tanto, el mensaje que Tobías había enviado y luego borrado: '¿Por qué no iba a querer a un hombre que puede hacerlo siete veces en una noche? ¿Y por qué habría de rechazarlo?'.

Fabián sí lo había visto.

Cuando la notificación llegó, él casualmente tenía el celular en la mano, justo en la pantalla de chat con Belén. Ya ni siquiera sabía desde cuándo su dinámica había cambiado a que fuera él quien enviara los mensajes y ella la que no respondía. En el pasado, siempre había sido al revés: ella escribía y él la ignoraba.

Pensar en eso lo llenaba de un torbellino de emociones amargas. Antes, jamás se habría rebajado a escribirle primero.

Y ese mensaje en particular lo dejó completamente alterado.

¿Siete veces en una noche? ¿Significaba que Tobías y ella ya se habían acostado?

Pero, ¿cómo era posible?

Ella lo amaba a él. ¿Cómo podía haberse entregado a otro?

¿Acaso le estaba diciendo que Tobías era increíble en la cama solo para insinuar que el 'placer' que él le había dado era insuficiente?

¿Acaso necesitaba demostrarle de lo que él era capaz?

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