Sintiéndose profundamente humillado, Tobías les gritó a los curiosos a todo pulmón:
—¿Qué tanto miran? Lárguense todos de aquí.
Ante sus alaridos, la gente bajó la mirada, avergonzada, y se dispersó rápidamente.
Solo cuando el pasillo quedó libre de mirones, Tobías notó a Emilia, que estaba de pie a poca distancia.
Llevaba su bata blanca y el cabello recogido en un moño bajo. Su rostro estaba adornado con un maquillaje tan sutil que, a simple vista, parecía tener la cara lavada. Sin embargo, ese toque tan delicado resaltaba aún más su belleza innata.
No se podía negar que, dentro del mundo médico, Emilia era considerada la más hermosa de todo el gremio, algo así como la reina de belleza del hospital.
Tobías la observó por un segundo y logró descifrar en sus ojos una mezcla de lástima y preocupación por él.
Fue solo un instante; Tobías desvió la mirada rápidamente, le dio la espalda y se dispuso a marcharse sin decir una palabra.
Pero Emilia se apresuró a llamarlo:
—Sr. Tobías.
Haciendo oídos sordos, Tobías caminó con pasos largos y decididos hacia los ascensores.
Justo al llegar, las puertas de uno se abrieron en ese mismo piso. Sin detenerse a comprobar si estaba lleno o no, entró de prisa.
Dado que se trataba de un ascensor para el público general, se detuvo en casi todos los pisos, haciéndole perder bastante tiempo.
Mientras tanto, Emilia tomó el ascensor de uso exclusivo para el personal médico, lo que le permitió llegar a la planta baja mucho antes que él.
Cuando Tobías finalmente salió del ascensor y se dirigió a grandes zancadas hacia la entrada principal, vio a una figura de pie en medio del jardín del hospital.
No era otra que Emilia, la misma mujer que había intentado detenerlo arriba.
Se encontraba bajo el radiante sol, aún con su bata blanca, mirando fijamente hacia el vestíbulo principal.
Al cruzar las puertas, sus miradas se encontraron de inmediato.
Sabiendo que ya no tenía escapatoria, Tobías dejó de huir y caminó directamente hacia ella, lanzándole una pregunta mordaz:
—¿Qué pasa? ¿La Srta. Emilia también vino a burlarse de mí?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....