Belén no ocultó nada; expuso su situación con total honestidad. Solo quien no teme ser menospreciado puede evitar ser humillado.
Fabián, desde el otro lado de la mesa, la observaba. No se esperaba que admitiera su situación con tanta franqueza, que se expusiera de esa manera.
Tras sus palabras, el murmullo en la sala creció, pero a Belén no le importó. Lo que más le dolía no era el desprecio de los demás, sino el de Fabián, que la había usado para devolverle el favor a Frida.
Las voces a su alrededor se hicieron más fuertes.
—¿Apenas va a empezar el posgrado? Para cuando termine el doctorado ya va a tener treinta y tres.
—Si le va bien. Si no, a lo mejor ni se gradúa.
—¿Y eso qué importa? A esa edad ya se le pasó el tren, ¿quién la va a querer?
Los comentarios eran crueles, sin importarles que Hugo estuviera a su lado. Frida, al ver a Belén convertida en el centro de las burlas, esbozó una leve sonrisa y miró a Hugo. Él, sin embargo, solo tenía ojos para Belén, observando su reacción con preocupación. La devoción de Hugo molestó a Frida, que frunció el ceño.
Belén, ajena a los murmullos, sintió la mirada de Hugo y se giró hacia él. Al ver su angustia, le sonrió, pero antes de que pudiera hablar, Hugo alzó la voz.
—Colegas, la señorita que me acompaña es mi no…


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....