Entrar Via

De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 887

Cuando Fabián llevó a Frida al centro de la multitud, la gente comenzó a rodearlos.

—Señor Rojas, señorita Frida, ¿nos acompañan con una copa?

—Fabián, tu acompañante es bellísima, parece un ángel.

—Señorita Frida, ¿es cierto que es experta en piano?

—Señorita Frida, ¿una copa?

—Señor Rojas, ¿no le molesta que su novia brinde con nosotros?

La gente se aglomeraba y se escuchaban todo tipo de comentarios alrededor.

Fabián no soltó la mano de Frida en ningún momento. Echó un vistazo a su alrededor y luego rio:

—Señores, lo siento mucho, pero mi novia no se siente bien hoy, así que no podrá beber.

Reconoció la identidad de Frida ante todos sin dudarlo, y el cariño en sus ojos era evidente.

Al ver lo bien que Fabián trataba a Frida, los presentes no pudieron evitar sentir envidia:

—Señor Rojas, qué bien trata a su mujer.

—Fabián, realmente sabes consentir a tu novia.

—Señorita Frida, qué suerte tiene de haber encontrado a un hombre tan bueno.

—Ojalá yo fuera tan afortunada como la señorita Frida.

El grupo rodeaba a Fabián y a Frida llenándolos de halagos y cumplidos vacíos.

Alejandra, parada detrás de la silla de ruedas de Belén, vio cómo esa gente adulaba a Fabián y no pudo evitar murmurar una maldición:

—Ese patán y esa víbora... son como un montón de bots sin cerebro.

Al escuchar los insultos de Alejandra, Belén sonrió levemente.

—Alejandra, no importa. Ya pasó todo, déjalos ser.

Pero Alejandra seguía inconforme. Apretó los puños con rabia y dijo:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida