Fabián se quedó plantado en su lugar, sujetándose el brazo donde lo habían mordido, mientras su mirada seguía la figura de Belén alejándose.
Ella no iba rápido, pero en su afán por escapar de sus brazos, cada paso parecía una carrera desesperada.
Por lo mismo, se veía torpe al andar.
Al salir, casi choca con dos personas.
Estuvo a punto de caerse, pero alguien la sostuvo justo a tiempo.
Belén bajó la cabeza y se disculpó rápidamente:
—Perdón.
Su huida fue lamentable, haciéndola ver totalmente indefensa.
Fabián no se movió, pero sus labios se separaron ligeramente para susurrar:
—¿De verdad es esto lo que querías?
Belén regresó a su asiento hecha un manojo de nervios, con el corazón latiéndole a mil por hora.
Cada paso que dio al correr fue impulsado por los malos recuerdos.
No quería estar cerca de Fabián ni un segundo más.
Apenas se sentó, sintió que alguien la miraba.
Volteó y se encontró con los ojos curiosos de Frida.
Frida parecía querer preguntar algo, pero Belén solo la miró un instante y apartó la vista de inmediato.
Poco después, Fabián regresó.
Frida lo miró enseguida y le preguntó con extrañeza:
—Fabián, ¿dónde te habías metido?
—Fui a fumar un cigarro —explicó él con indiferencia.
Frida sonrió levemente y se recargó en el brazo de Fabián, preguntando en voz baja:
—Fabián, ¿escuchaste la pieza que toqué hace un momento?
Fabián giró el rostro para verla, desplegó una sonrisa encantadora y respondió:
—Sí, claro que la escuché.
Aunque sabía perfectamente que lo que decía Fabián era mentira, Frida no lo desenmascaró ahí mismo.
Siguió mirándolo con una sonrisa dulce y le preguntó:
—Fabián, ya que tienes tantas ganas de escucharme tocar el piano, ¿qué te parece si toco para ti toda la vida?
Fabián se quedó paralizado un microsegundo, pero enseguida contestó:
—Me parece bien.
Al ver que aceptaba, la sonrisa de Frida se ensanchó.
—¿No te vas a aburrir de escucharme tantas veces?
La sonrisa de Fabián se volvió más seductora. Le tocó la punta de la nariz con un dedo y dijo:
—Claro que no, ¿cómo me voy a aburrir de escucharte tocar a ti?
Belén, sentada cerca, escuchó toda la conversación entre Fabián y Frida.
Sin embargo, en ese momento, su corazón ya no sentía absolutamente nada.
De hecho, su mente y su corazón ya estaban ocupados por otro hombre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....