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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 522

Cuando él llegaba del trabajo, ella era siempre la primera en recibirlo, tomaba su portafolio y le decía: «Qué día tan pesado, Fabián. Te preparé un consomé de pollo, te va a encantar. Ya te lo serví, ahora mismo te lo traigo».

Cuando él trabajaba hasta tarde, ella entraba de puntillas al estudio, le llevaba un vaso de leche caliente y le susurraba: «No te excedas, puedes terminarlo mañana».

Después del nacimiento de Cecilia, para no interrumpir el trabajo o el descanso de Fabián, Belén incluso se mudó con la niña a la planta baja.

En la intimidad, Belén siempre se esforzaba al máximo, preocupada por que Fabián no se sintiera a gusto, por que no quedara satisfecho.

Por eso, después de hacer el amor, tomaba un pañuelo para limpiarlo y aprovechaba para acurrucarse en sus brazos y preguntarle: «Fabián, ¿te gustó?».

Normalmente, en ese momento, Fabián encendía un cigarrillo. Recostado en la cabecera, quizá pensaba en el trabajo, o quizá en Frida.

El caso es que nunca respondía a la pregunta de Belén.

Aunque a ella le doliera el cuerpo por uno o dos días después de cada encuentro, siempre ponía el placer de Fabián en primer lugar.

Aun sintiéndose incómoda, cooperaba con él, permitiéndole experimentar facetas diferentes de ella.

Al soñar con todo esto, Fabián se sintió como si se estuviera ahogando, luchando por salir a la superficie sin una pizca de fuerza.

Se revolvía en el sueño, casi sin poder respirar.

De repente, abrió los ojos de golpe.

Aquella sensación de pesadez comenzó a disiparse lentamente.

Pero, por alguna razón, un vacío se instaló en su pecho.

Instintivamente, palpó el lado de la cama junto a él. Estaba vacío y frío.

No habían sido muchas las noches que había dormido junto a Belén, pero en ese instante, sintió una extraña desolación.

La habitación estaba en penumbra. Fabián miraba fijamente la oscuridad frente a él, con una opresión en el pecho que no lo dejaba respirar.

Se dio la vuelta y la pantalla de su celular se iluminó brevemente.

Incapaz de soportar la congoja, tomó el celular y, sin dudarlo, llamó a Belén.

Sonó dos veces antes de que ella contestara.

A pesar de que ya eran las dos de la madrugada, contestó increíblemente rápido.

Fabián no le dio mayor importancia y, con voz queda, preguntó en un susurro:

Capítulo 522 1

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