Además de la compensación de dos mil millones de pesos, Belén no había pedido nada más.
Ni al niño, ni la casa, ni el carro…
Después de tantos años de matrimonio, lo único que se llevaba eran dos mil millones de pesos.
A decir verdad, la compensación que le había ofrecido no era gran cosa.
Lo que más sorprendía a Fabián era que la mujer que una vez lo había valorado por encima de todo, ahora estaba a punto de divorciarse de él.
Por él, en su momento, había renunciado incluso a su propia familia, los Soler.
Pero ahora, era ella quien había pedido el divorcio, y el período de reflexión estaba a punto de terminar.
Mientras pensaba en todo esto, sintió una extraña punzada en el pecho.
En ese momento, sonó su celular.
Bajó la vista y vio que era una llamada de Frida.
Al contestar, escuchó la voz angustiada de Frida:
—Fabián, Cecilia tiene fiebre.
Al oír esto, Fabián dejó de lado cualquier sentimiento de melancolía, se levantó de un salto y salió a grandes zancadas.
Cuando llegó a la mansión de al lado, Frida tenía a Cecilia recostada en su regazo, mientras Helena caminaba de un lado a otro, presa de la ansiedad.
En cuanto Fabián llegó, tomó a Cecilia en brazos sin mediar palabra.
Frida se levantó y lo siguió hacia la salida.
Helena, por instinto, también quiso acompañarlos, pero Frida se dio cuenta, se detuvo y le dijo:
—Mamá, no vengas. Fabián y yo nos encargamos.
Mientras hablaba, le guiñó un ojo a Helena.
Helena captó la indirecta y le susurró a Frida:
—Asegúrate de que esa mocosa no diga ninguna tontería.
Frida le dio una palmadita en el dorso de la mano.
—No te preocupes, tú quédate tranquila.
Al oír esto, Helena se sintió aliviada.
Al llegar al hospital, Fabián entregó a Cecilia a los médicos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....