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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 538

Su aroma no era abrumador, sino delicado y justo en su punto.

Como Tobías no decía nada, Belén levantó la vista y le dijo:

—Gracias.

Tobías, con las manos en los bolsillos y una expresión de chico malo, respondió:

—Solo no quería verte preocupada.

—Bueno, ya todo está resuelto —dijo Belén en voz baja.

Como si no la hubiera oído, Tobías se inclinó para que sus miradas quedaran al mismo nivel y le preguntó con una sonrisa pícara:

—Ese «gracias» que dijiste, ¿de verdad lo sientes?

Belén estuvo a punto de asentir por instinto, pero al pensar en lo que Tobías podría decir a continuación, dudó.

Al verla así, Tobías le dio un suave golpecito en la nariz.

—Si de verdad quieres agradecérmelo, acompáñame a ver una película.

Belén lo miró, confundida.

—Tú...

Creía que Tobías volvería a insistirle con que cumpliera su promesa.

Pero no esperaba que su petición fuera tan sencilla.

Tobías frunció el ceño y le preguntó:

—¿Qué? ¿No quieres?

Belén negó con la cabeza.

—No es eso. Es solo que hace mucho que no voy al cine.

—¡Qué coincidencia! —replicó Tobías—. Yo tampoco he ido en mucho tiempo.

Belén, sorprendida, preguntó instintivamente:

—¿En serio?

Tobías le dio un tironcito en el lóbulo de la oreja, con la fuerza justa para que fuera un gesto de castigo.

Pero cuando habló, su voz estaba cargada de una profunda sonrisa.

—Sí, en serio.

Dicho esto, se inclinó aún más, acercando sus cálidos labios al oído de Belén, y susurró con picardía:

—He estado esperando a que tú me acompañaras.

Hablaba muy en serio, pero Belén no se creyó del todo sus palabras.

Capítulo 538 1

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