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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 598

Fabián cargó a Cecilia y Belén lo siguió de cerca.

Al llevarla a su dormitorio, Cecilia se despertó.

Todavía estaba en los brazos de Fabián, recostada sobre su hombro. Belén, que iba detrás, la vio abrir los ojos.

Le sonrió y le preguntó con dulzura:

—¿Nos damos un baño antes de dormir, mi amor?

Cecilia, todavía medio dormida, estaba desorientada.

Ver a Belén en la Mansión Armonía la confundió; por un momento, no supo si debía responderle.

Pero cuando sus recuerdos volvieron, asintió y dijo:

—Sí, está bien.

Fabián bajó a Cecilia y Belén la sostuvo.

La ropa de la niña estaba sucia, así que Belén pensó en quitársela antes de llevarla a bañar.

Fabián aún no había salido de la habitación. Belén se giró hacia él y le dijo:

—Cecilia ya es una niña grande. Sería mejor que no estuvieras presente cuando se baña o se cambia de ropa.

Fabián pareció comprender al instante.

—Claro, ahora mismo salgo —respondió rápidamente.

De repente, Fabián se dio cuenta de que una niña de la edad de Cecilia no tenía conciencia de la diferencia de género, y que era su responsabilidad como padre enseñarle esos conceptos.

En ese momento, pensó que Belén manejaba esas situaciones mucho mejor que él.

Frida, probablemente, ni siquiera habría pensado en algo así.

Cuando Fabián salió de la habitación, Belén comenzó a desvestir a Cecilia.

Luego, fue al baño a llenar la tina.

Una vez lista, metió a Cecilia en el agua tibia.

Mientras la bañaba, Belén vio los moretones y rasguños en su piel. No pudo evitar preguntar con la voz entrecortada:

—Te dolió mucho la caída, ¿verdad?

—Sí —asintió Cecilia.

—¿Tuviste miedo? —continuó Belén.

Para evitar que se resfriara, la bañó rápidamente y la sacó de la tina.

Justo cuando terminaba de secarla y ponerle el pijama, la voz ansiosa de Camila resonó desde la puerta:

—Señora, la señorita Frida ha vuelto.

El cuerpo de Belén se tensó.

En cambio, el rostro de Cecilia se iluminó de alegría. Asomó la cabeza y preguntó:

—Camila, ¿de verdad volvió Frida?

Camila miró de reojo a Belén antes de asentir.

—Sí.

Cecilia estaba feliz, pero el recuerdo de que nadie la había buscado durante la tarde le dejó un sabor amargo.

Sin embargo, antes de que pudiera procesarlo, la voz apremiante de Frida la llamó desde fuera:

—¡Cecilia! ¡Cecilia!

Al escucharla, Cecilia salió corriendo de la habitación.

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