Belén cerró los ojos y pidió un deseo en silencio: «Espero que este nuevo año, Dios me permita divorciarme como quiero, sin daños colaterales».
Al ver que Belén pedía su deseo con tanta devoción, Hugo también cerró los ojos suavemente y pensó para sus adentros: «Quiero casarme con Belén. Si me escuchas, por favor ayúdame».
Nunca creyó en leyendas ni en que los deseos se hicieran realidad con solo pedirlos.
Pero ahora, ya no tenía más opciones; solo le quedaba intentar.
Aunque la esperanza fuera mínima, quería intentarlo.
Al abrir los ojos, Hugo descubrió que Belén lo estaba mirando.
Le sonrió ampliamente y luego dijo:
—Soltémoslos juntos.
Belén asintió.
—Está bien.
Los dos, en medio de la plaza, soltaron los globos al mismo tiempo.
Belén no apartó la vista hasta que los globos se perdieron en el cielo y no quedó ni rastro de ellos.
Cuando volvió a mirar a Hugo, se dio cuenta de que él la estaba observando fijamente.
Sus miradas se cruzaron.
El ambiente se llenó de un silencio extraño.
Un momento después, Belén rompió el silencio con voz ronca:
—Hugo, busquemos un lugar para platicar.
Hugo intuyó lo que Belén iba a decir y no quería escucharlo.
En ese instante, incapaz de contener sus emociones, dio un paso adelante y estrechó a Belén entre sus brazos.
La abrazó con fuerza, apoyando la barbilla en su cabeza, y con voz quebrada y ronca le dijo:
—No lo digas, no quiero oírlo.
Hugo sabía perfectamente que si esas palabras salían a la luz, su relación con Belén cambiaría por completo.
Cuando eso sucediera, temía que incluso invitarla a comer se convirtiera en un sueño imposible.
Belén, con el rostro hundido en el pecho de Hugo, escuchó sus palabras y dijo entre sollozos:
—Hugo, ¿por qué te haces esto?


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....