Belén dijo:
—Hugo, no soy tan buena como crees.
Hugo no dijo nada, y justo en ese momento sonó su celular.
Bajó la mirada y vio que era un número desconocido.
Después de pensarlo, contestó:
—Bueno, ¿quién habla?
Del otro lado se presentaron; era un directivo del hospital de Valle de los Susurros.
Hugo preguntó extrañado:
—¿Qué pasa?
Belén no trató de escuchar lo que decían del otro lado, simplemente se puso a observar la pequeña villa de Hugo.
La iluminación era excelente, el entorno exterior muy agradable y el aire fresco; era un lugar muy bueno para vivir.
Cuando retiró la mirada, Hugo acababa de colgar.
Belén lo miró y preguntó con curiosidad:
—¿Qué pasó?
Hugo guardó el celular y respondió con indiferencia:
—Hay una cirugía en la ciudad vecina y quieren que vaya a hacerla.
Al verlo tan tranquilo, Belén sintió cierta admiración.
Cualquiera se habría enojado si le interrumpieran el descanso con una llamada así.
Pero Hugo no.
Al ver que Hugo había aceptado, Belén le sonrió y preguntó:
—¿Cuándo piensas irte?
Hugo no respondió a la pregunta, sino que le devolvió otra:
—¿Y tú? ¿Quieres venir conmigo a Valle de los Susurros?
Belén dudó un momento, pero al final rechazó la invitación:
—Voy a regresar a la mansión Soler.
Hugo no insistió.
—Está bien.
En su corazón, los deseos de Belén siempre eran su prioridad.
Después de desayunar, Hugo se preparó para ir a Valle de los Susurros.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....