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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 672

Belén no pudo contenerse más. Aunque no lograba soltarse de las manos que la sujetaban por detrás, le gritó a Guillermo con una ferocidad tremenda:

—¡Guillermo, eres un animal!

Guillermo, lejos de enojarse, se rio:

—Sí, soy un animal, ¿y qué?

Apenas terminó de hablar, Guillermo gritó de dolor de repente:

—¡Ah...!

Belén bajó la mirada y vio que Rosario le había mordido la pierna a Guillermo con todas sus fuerzas.

Pero antes de que Belén o Dolores pudieran decir algo para detenerlo, Guillermo pateó a Rosario y la tiró al suelo.

Rosario cayó y se desmayó al instante.

Al ver esto, Belén y Dolores gritaron casi al mismo tiempo:

—¡Rosa, Rosa!

Guillermo se inclinó para sobarse la pierna y, furioso, le soltó otra patada a Rosario.

Dolores, con la cara bañada en lágrimas, gritó desesperada:

—¡Guillermo, deja a la niña en paz! ¡Ella es inocente!

Guillermo se volteó, miró a Dolores y dijo con total repugnancia:

—¿Ahora resulta que la niña es inocente? Ella me mordió, ¿quién se va a hacer responsable de eso?

Belén gritó indignada:

—¡Guillermo, eres un sinvergüenza de lo peor!

Guillermo ya no quería escuchar ni a Belén ni a Dolores. Hizo un gesto con la mano y ordenó a los dos tipos que estaban a su lado:

—Llévenlas al remolque.

Uno de los hombres preguntó en voz baja:

—Jefe, ¿a cuál de las dos?

Guillermo paseó la mirada entre el rostro de Belén y el de Dolores, y sentenció:

—Llévense a las dos.

Al escuchar esto, una sonrisa maliciosa apareció en la cara del tipo. Pero justo cuando iba a estirar la mano para agarrar a Belén y a Dolores, desde fuera del set se escuchó un sonido denso y rítmico de pasos, como si fuera una marcha militar.

Inmediatamente después, una voz arrogante y fría resonó:

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