Al ver eso, Hugo sonrió.
Hasta ese momento se dio cuenta de la importancia de luchar.
Resulta que ser un poco más proactivo no significaba que no obtendría respuesta de Belén.
Después de que Belén y Hugo se fueron, Fabio le preguntó enojado a Esteban:
—Hmph, ¿por qué no ayudaste al señor Tobías?
Esteban explicó:
—Hice lo que pude.
Fabio hizo un puchero y dijo enojado:
—Claro que no.
Esteban sonrió y se sentó junto a Fabio:
—¿Y cómo querías que hiciera más?
Fabio levantó la cara y respondió:
—Tú eres el mejor amigo del señor Tobías, si no le ayudas tú, ¿quién le ayuda? ¿A poco quieres que se quede solterón toda la vida?
Al ver la actitud de «yo tengo la razón» de Fabio, Esteban dijo:
—Mocoso, ¿de parte de quién estás?
Fabio se cruzó de brazos mirando a Esteban y dijo con lógica:
—Papá, el señor Tobías es muy digno de lástima.
Esteban replicó:
—¿Y yo no doy lástima?
—Pero papá, tú me tienes a mí, ¿el señor Tobías a quién tiene?
Al ver la ansiedad de Fabio, Esteban se calmó y dijo:
—Fabio, el señor Hugo es todo un caballero; con ese carácter que tiene, no le va a hacer nada a tu señorita Belén.
Fabio extendió las manos para expresar:
—¿Y qué tal si la señorita Belén no puede controlarse?
Al ver al pequeño Fabio hablando como Tobías, Esteban se acercó, lo miró feo y dijo:
—¿Quién te manda no aprender de la gente buena y ponerte a imitar a los malandros?
Fabio le sacó la lengua a Esteban y dijo:
—¿Quién dice que el señor Tobías es un malandro? Si es bien «cool».
Esteban hizo el ademán de pegarle a Fabio, pero tenía una leve sonrisa en el rostro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....