Regina recibió la citación sin pedirle a Adrián que averiguara qué preguntas le harían. Años atrás habría exigido cada detalle para preparar respuestas impecables; esta vez comunicó que asistiría sola.
—Podemos acompañarte —ofreció Adrián.
—No necesito parecer dócil porque mi hijo esté a mi lado.
Victoria levantó la vista. El comentario conservaba algo de la antigua dureza de Regina, aunque ya no estaba dirigido a humillar. Parecía una forma incómoda de asumir que debía responder por sí misma.
La entrevista se realizó en una sala de la mansión elegida por los evaluadores. Regina entró con un vestido sobrio, se sentó frente a ellos y rechazó el café. Victoria y Adrián esperaron en el estudio, sin acceso a la conversación.
—¿Cuál ha sido su relación con la señora Victoria Altamirano? —preguntó la evaluadora.
Regina entrelazó las manos.
—Hostil.
El hombre que tomaba notas alzó la cabeza, quizá sorprendido por la respuesta directa.
—¿Podría explicarlo?
—Creí que Victoria no era adecuada para mi hijo. La traté como una intrusa dentro de una casa que ella sostenía mejor que nosotros. Critiqué sus decisiones y su manera de ocupar un lugar que yo quería controlar.
—¿Continúa pensando así?
—No. Pero cambiar de opinión no elimina lo que hice.
Regina también relató la manipulación de Élise y reconoció que durante mucho tiempo había valorado las apariencias más que la tranquilidad de quienes vivían bajo aquel techo.
—¿Considera estable este hogar? —preguntó el evaluador.
Regina respiró despacio.
—Ahora puede llegar a serlo porque ya no fingimos que somos una familia perfecta. Adrián ha aprendido a escuchar antes de decidir. Victoria dejó de aceptar agravios para conservar un matrimonio. Los niños saben que pueden expresar miedo sin recibir castigo.
—Usted también vive aquí. Algunos informes indican que ha tenido conflictos con la futura madre adoptiva.
—Es correcto.
—¿Qué garantiza que no volverá a interferir?
La pregunta habría provocado una respuesta orgullosa meses atrás. Regina pensó en Camille corrigiendo la postura cada vez que un adulto elevaba la voz y en Mathis ocultándose detrás de Victoria cuando las discusiones aumentaban.
—No puedo ofrecer una garantía basada en mi palabra —admitió—. Pero si mi presencia perjudica el proceso, me mudaré a otra residencia.
En el estudio, Adrián caminaba de un lado a otro. Victoria cerró el expediente que intentaba leer.
—Vas a desgastar la alfombra.
—Mi madre sabe que una frase equivocada puede complicarlo todo.
—También sabe que, si repite lo que crees conveniente, ellos lo notarán.
—No confío en que deje su orgullo de lado
Victoria lo miró con cierta tristeza. Había pasado años deseando que Adrián reconociera los defectos de Regina; ahora comprendía que él podía ir al extremo contrario y esperar siempre una nueva agresión.
—Yo tampoco confío plenamente en ella —dijo—. Pero no podemos pedirle que cambie y negarnos a observar cuando lo intenta.
Adrián se detuvo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....