Adrián se interpuso antes de que Regina llegara a la puerta. Había pasado la tarde respetando el derecho de Victoria a defenderse, pero la posibilidad de que su madre hablara sin medir las consecuencias despertó nuevamente su necesidad de controlar el daño.
—No saldrás hasta que los abogados revisen cada palabra —dijo.
Regina levantó el mentón.
—No necesito que prepares una versión conveniente de mis errores.
—Una frase mal interpretada puede afectar la adopción.
—Entonces será mejor que diga la verdad completa.
Victoria observó a ambos y reconoció algo del antiguo vínculo entre madre e hijo: Adrián daba órdenes porque temía que Regina volviera a herirla, mientras ella convertía cualquier límite en un cuestionamiento a su autoridad.
—Si vas a hablar, existen condiciones —intervino Victoria.
Regina se volvió hacia ella.
—Te escucho.
—No me presentarás como una víctima incapaz de defenderse, no utilizarás a Fernanda o Clara para disminuir tu responsabilidad y no mencionarás información privada de los niños.
—Hablaré únicamente de lo que yo hice.
—También quiero que quede claro que no te pedí esta declaración.
Regina aceptó sin exigir que Victoria reconociera sus intenciones. El abogado propuso una intervención breve detrás de las rejas de la mansión para impedir preguntas sobre el expediente, aunque Regina rechazó leer el texto preparado.
Las cámaras se dirigieron hacia ella en cuanto apareció. Varias preguntas se superpusieron hasta que una reportera consiguió hacerse escuchar.
—¿Considera que Victoria Altamirano está capacitada para adoptar después de su trasplante?
—Recibir un trasplante no elimina la capacidad de cuidar a otra persona —respondió Regina—. Utilizar su expediente para insinuarlo demuestra crueldad, no preocupación por los menores.
Otro periodista recordó que ella misma durante años fue hostil con Victoria.
—Es correcto. Creí que Victoria no era adecuada para mi hijo y la traté como una esposa sustituta dentro de una casa que ella sostenía mejor que nosotros.
En el interior, Victoria escuchó sin apartar la vista de la pantalla. Había imaginado muchas veces que Regina reconocía el daño, aunque en esas fantasías siempre ocurría antes de que la humillación se acumulara. Escucharla ahora producía alivio y resentimiento al mismo tiempo.
—¿Qué la hizo cambiar de opinión? —preguntaron afuera.
—Dejé de valorar únicamente lo que convenía a mi apellido. Victoria acompañó a Adrián durante sus 3 años de matrimonio, protegió a esta familia cuando nosotros no la protegimos a ella y cuida a Camille y Mathis sin utilizarlos para recuperar su matrimonio.
—¿Afirma que ya se comporta como su madre?
—Lo afirmo. Los documentos todavía deben reconocerla, pero ella ya escucha sus miedos, respeta sus límites y permanece a su lado sin exigir agradecimiento. No hay nada que una madre no haría por sus hijos.
Adrián se situó junto a Victoria.
—Puedo detenerla si quieres.
—No está diciendo nada que no sea verdad.
—Eso no significa que tengas que soportarlo frente a las cámaras.
Victoria negó con la cabeza. Regina debía asumir públicamente las decisiones que también había tomado frente a todos. Impedirlo solo para evitar la incomodidad habría protegido nuevamente a la persona equivocada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....