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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 292

La noticia sobre la persona infiltrada en el evento donde se le daria un reconocimiento a Victoria por su trabajo, obligó a los organizadores a entregar la lista completa de empleados, proveedores e invitados. Mientras los investigadores comparaban nombres, la comisión francesa solicitó una reunión urgente con Victoria y Adrián para comunicar su decisión sobre el traslado temporal de Camille y Mathis.

Los niños permanecieron con la psicóloga durante la videollamada. Victoria habría querido incluirlos, pero aceptó esperar hasta comprender primero el alcance de la resolución.

—La petición para trasladar a los menores a Francia ha sido rechazada —anunció la representante—. Permanecerán en la residencia actual mientras se resuelve la objeción de los familiares.

Adrián soltó el aire que había contenido y buscó la mano de Victoria debajo de la mesa.

—¿La pareja puede apelar? —preguntó ella.

—Puede presentar argumentos adicionales, aunque los documentos sobre su rechazo anterior serán considerados. La custodia no sufrirá cambios inmediatos.

El alivio no se convirtió en celebración porque ninguno ignoraba que la objeción seguía abierta. Aun así, cuando explicaron la decisión a Camille y Mathis, el niño se aferró a Victoria y volvió a llamarla mamá sin detenerse a comprobar quién podía escucharlo.

Camille recibió la noticia con mayor cautela.

—¿Pueden enviar otro papel y cambiar todo otra vez?

—Pueden presentar documentos —respondió Adrián—, pero serán revisados antes de que alguien tome una decisión.

—Moreau también tenía documentos que parecían verdaderos.

Victoria comprendió que la falsificación había destruido algo más difícil de recuperar que la seguridad: la certeza de que un sello significaba protección.

—Por eso ahora cada comunicación será verificada mediante varias personas —explicó—. No volveremos a obedecer una orden sin confirmar de dónde viene.

Mathis preguntó cuántos familiares podían aparecer asegurando que tenían derecho sobre ellos. La psicóloga intervino para recordarles que conocer a un pariente no obligaba a vivir con él y que las autoridades debían considerar sus necesidades y deseos.

—Estoy cansada de que adultos que no conocemos hablen de nosotros —dijo Camille.

—Tienes derecho a estarlo —respondió Victoria—. Nosotros nos ocuparemos del proceso para que no tengas que defenderte en cada momento.

Esa noche, Camille pidió que guardaran las copias legales fuera de la biblioteca porque verlas le recordaba que cualquier visita podía esconder otra amenaza. Adrián trasladó los documentos al estudio y permitió que ella comprobara que el mueble quedaba cerrado.

Mathis escribió en la lista familiar que ninguna noticia sobre Francia debía discutirse durante la cena.

Victoria observó cómo Adrián respetaba ambas peticiones sin tratarlas como caprichos. Aquella conducta le confirmó que la familia que estaban construyendo ya no dependía de que los niños se adaptaran al mundo de los adultos, sino de que los adultos reconocieran también sus necesidades.

La comisión envió después varios informes sobre menores afectados por trámites internacionales prolongados. Buscaba demostrar que la revisión adicional no era una medida dirigida únicamente contra ellos, pero las historias produjeron en Victoria una inquietud distinta.

Uno de los casos describía a dos hermanos separados porque ninguna institución podía mantenerlos juntos. Otro relataba la vida de una niña que cambió seis veces de residencia mientras tres familias discutían su custodia sin preguntarle dónde se sentía segura.

Camille alcanzó a ver una de las carpetas.

—¿Qué les pasa a los niños que nadie quiere recibir?

Victoria no encontró una respuesta sencilla.

—Algunos permanecen en instituciones o cambian de hogares mientras se busca una solución.

—¿Y si nunca aparece?

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