Las autoridades llamaron a Victoria y Adrián cuando terminaron el cateo en una de las propiedades relacionadas con Daniel. El investigador evitó ofrecer detalles por teléfono y pidió que acudieran sin los niños, una precaución que bastó para que Victoria comprendiera que lo encontrado no se limitaba a cuentas o documentos falsos.
Adrián quiso dejarla en la mansión mientras él revisaba la evidencia, pero Victoria rechazó la propuesta antes de que pudiera convertirla en una decisión.
—Daniel construyó todo esto alrededor de mí y necesito saber qué puede conducirnos hasta él —dijo.
—No tienes que ver nada que pueda lastimarte.
—Tampoco tienes que decidir cuánto puedo soportar.
Él aceptó acompañarla sin volver a discutir. Durante el trayecto mantuvo una mano sobre la de Victoria, aunque no intentó llenar el silencio con afirmaciones que ninguno podía garantizar.
La propiedad parecía una vivienda común desde el exterior. Dentro, las habitaciones habían sido utilizadas para almacenar cajas, equipos de vigilancia y carpetas clasificadas por fechas. El investigador los condujo hasta una mesa cubierta con sobres transparentes.
—Encontramos fotografías de Victoria tomadas durante varios años —explicó—. Algunas corresponden a eventos públicos, pero otras fueron obtenidas mediante vigilancia directa.
Victoria observó únicamente las primeras imágenes. Se reconoció saliendo del trabajo, entrando a una clínica y caminando por lugares donde nunca advirtió que alguien la seguía. En otras aparecía dentro de la mansión, fotografiada desde ángulos que demostraban que Daniel había tenido acceso a espacios cercanos a la propiedad.
Adrián apretó los puños.
—¿Quién tomó las imágenes desde nuestra casa?
—Estamos revisando las fechas y al personal que trabajaba entonces. Algunas son anteriores a la llegada de Élise y no fue Clara.
El descubrimiento eliminaba la posibilidad de atribuir toda la vigilancia a las colaboradoras recientes. Daniel llevaba años estudiando a Victoria y había cambiado de intermediarios cada vez que alguno dejaba de resultarle útil.
El investigador abrió otra carpeta donde conservaba copias de expedientes médicos, estudios previos al trasplante y notas sobre las ocasiones en que Victoria permaneció hospitalizada.
—También encontramos cuadernos personales —añadió—. Contienen referencias sexuales y planes sobre la manera en que pretendía controlar su vida cuando consiguiera separarla de Adrián.
Victoria sintió náuseas, aunque se negó a permitir que le mostraran cada página.
—No voy a leerlos.
—Pueden ayudarnos a anticipar su conducta —señaló el investigador.
—Entonces léanlos ustedes y díganme únicamente lo necesario para la búsqueda. No permitiré que la forma en que ese hombre me miraba termine decidiendo cómo recuerdo mi propio cuerpo.
Adrián se situó a su lado sin pedir revisar aquello en su nombre. Su expresión revelaba rabia, pero respetó el límite que ella acababa de establecer.
Victoria se apartó de la mesa y observó la habitación donde Daniel había intentado reducirla a fotografías, horarios y fantasías escritas. Otras personas decidieron durante años quién debía ser: la hija comprensiva, la hermana dispuesta a ceder y la esposa que ocupaba un lugar prestado.
—No quiero que los niños sepan lo que contienen esos cuadernos —dijo.
—No lo sabrán hasta que tengan edad para comprenderlo y solo si necesitan conocerlo —respondió Adrián.
—Camille notará que encontramos algo grave.
—Podemos decirle que Daniel conservaba información privada y que ya está en manos de las autoridades. No tenemos que convertir la honestidad en obligarla a cargar con detalles que no le corresponden.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....