Victoria aceptó acompañar a Adrián después de asegurarse de que Camille y Mathis irían con ellos. Él fingió sentirse ofendido por la falta de confianza, aunque la sonrisa que intentaba contener confirmó que los niños conocían cada detalle de la sorpresa.
—No sabemos nada —declaró Camille con demasiada formalidad.
—Yo solo hice un dibujo —añadió Mathis.
Laura y Camila intercambiaron una mirada antes de subir al otro vehículo. El recorrido terminó en un espacio cercano al primer proyecto que Victoria dirigió después de abandonar la mansión. El edificio había sido transformado en una exposición privada donde cada sala representaba una etapa de su nueva vida.
En la entrada aparecían copias de los primeros planos, correos de clientes y notas escritas durante las noches en que Victoria intentaba demostrar que podía sostenerse sin Adrián. Ella recorrió los documentos con una emoción que aumentaba a cada paso.
—No sabía que conservaban todo esto.
—Laura y Camila guardaron lo que tú habrías tirado cada vez que algo no quedaba perfecto —respondió Adrián.
La siguiente sala mostraba fotografías de sus primeros proyectos terminados. Ninguna imagen intentaba insertar a Adrián dentro de logros que no compartió. Su ausencia estaba reconocida con la misma honestidad con la que él deseaba formar parte del presente.
—Pudiste preparar un recorrido sobre nuestro matrimonio —dijo Victoria.
—Eso habría convertido tu vida en una historia sobre mí.
Camille tomó su mano y la condujo hasta una sección elegida por ella. Había colocado imágenes de Victoria enfrentando evaluadores, acompañando a Mathis en el hospital y defendiendo el derecho de ambos a permanecer juntos.
—Estas son las veces que elegiste ser nuestra mamá antes de que alguien te diera permiso —explicó.
Victoria tuvo que respirar despacio antes de abrazarla. Mathis esperaba al final con un dibujo donde los cuatro aparecían tomados de la mano. Regina ocupaba un extremo, ligeramente separada, y Clara junto a Eduardo aparecía cerca de una casa más pequeña.
—No sabía dónde poner a la abuela —confesó—, porque dice que no quiere estorbar, pero siempre está mirando.
Adrián rio y aseguró que el dibujo representaba a su madre con bastante fidelidad.
Laura y Camila se retiraron hacia la entrada, llevándose a los niños después de recibir una señal. Victoria comprendió que el final del recorrido estaba destinado únicamente a ella y Adrián.
La última sala no contenía fotografías de la boda anterior. En su lugar había dos sillas, el regalo que ella acababa de entregarle y una carpeta con los primeros documentos de la casa hogar.
—No quiero repetir lo que tuvimos —dijo Adrián—. Nuestro matrimonio terminó porque yo esperaba que te adaptaras a una vida construida sin preguntarte qué deseabas.
Victoria permaneció frente a él.
—También permitiste que todos me trataran como si ocupara el lugar de Fernanda.
—Sí, y ninguna explicación puede cambiarlo. Cuando empecé a verte realmente, ya te había enseñado que amarme significaba recibir menos.
Adrián abrió la carpeta y mostró que la casa hogar sería registrada con Victoria como fundadora y directora. Su nombre aparecía únicamente en el apartado financiero, sin autoridad sobre las decisiones profesionales.
—No hice esto para comprarte un futuro —aclaró—. Quería demostrarte que puedo acompañar lo que construyes sin apropiármelo.
—¿Y si no estoy de acuerdo con tus decisiones financieras?
—Discutiremos hasta encontrar una solución, y probablemente me recordarás varias veces que no soy el director.
—Suena agotador.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....