La asistente de la comisión les pidió que permanecieran cerca porque la deliberación podía concluir en cualquier momento, pero transcurrieron casi dos horas sin que nadie saliera de la sala. Camille permaneció sentada entre Victoria y Mathis, fingiendo leer uno de los folletos colocados sobre la mesa, aunque sus ojos recorrían una y otra vez las mismas líneas.
—Si deciden que debemos irnos, ¿nos separarán? —preguntó finalmente.
Victoria tomó su mano.
—Nadie permitirá que te separen de Mathis.
—Eso no fue lo que pregunté.
La firmeza de la niña apenas disimulaba un temor que Adrián ya sabía reconocer, de modo que se inclinó frente a ella, resistiéndose a ofrecerle una seguridad que todavía no poseían.
—Si la resolución no resulta favorable, apelaremos y seguiremos defendiendo que permanezcan juntos. No voy a decirte que nada puede cambiar, pero sí puedo asegurarte de que no aceptaremos una decisión injusta sin luchar contra ella.
Mathis abandonó su asiento y rodeó el cuello de Adrián.
—Yo no quiero otra familia.
—Nosotros tampoco queremos una vida sin ustedes —respondió Victoria.
La puerta se abrió antes de que Camille formulara otra pregunta. La abogada apareció junto a la asistente y, aunque intentó conservar una expresión profesional, sus ojos anticiparon la respuesta.
—La comisión emitirá la resolución ahora.
Entraron nuevamente en la sala. Los familiares franceses continuaban conectados mediante videollamada y su representante revisaba varios documentos con evidente inquietud. Regina se sentó detrás de Adrián, acompañada por Isabel y Ernesto, quienes habían esperado sin intentar acercarse a los niños ni intervenir en un momento que no les pertenecía.
La presidenta de la comisión explicó que los vínculos de sangre merecían consideración, pero no podían colocarse por encima de las necesidades emocionales, la seguridad y la voluntad de los menores. También señaló que los objetores rechazaron recibirlos cuando se les consultó años atrás y que su interés posterior coincidió con el conocimiento de la herencia.
Camille buscó la mano de Victoria, mientras Mathis se aferraba a la de Adrián.
—Por estas razones, la objeción queda rechazada y la adopción conjunta recibe aprobación definitiva. Victoria Altamirano y Adrián Montenegro serán reconocidos legalmente como padres de Camille y Mathis.
Durante varios segundos, ninguno consiguió reaccionar. Mathis fue quien rompió el silencio.
—¿Ya somos sus hijos de verdad?
Adrián se arrodilló frente a él.
—Siempre lo fueron, pero desde hoy también está escrito donde nadie podrá fingir que no lo sabe.
—¿Entonces ya nadie puede separarnos?
La pregunta hizo que Camille bajara el rostro. Adrián tomó las manos de ambos y esperó hasta que ella también lo miró.
—Siempre pueden aparecer problemas y no voy a enseñarles que una resolución vuelve perfecta nuestra vida, pero nunca volverán a enfrentarlos solos. Su mamá y yo estaremos con ustedes.
Camille miró a Victoria y toda la resistencia sostenida durante la audiencia terminó por abandonarla.
—Me encanta decir que son mis padres —confesó—, pero pensé que los otros adulotos podían utilizar lo que siento en contra de nuestra familia.
—No te preocupes ahora nadie podrá separarnos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....