La fiesta de compromiso fue organizada en pocos días porque Adrián se negó a esperar para compartir la noticia, aunque Victoria consiguió limitar la lista de invitados a quienes habían acompañado a la familia sin convertir su dolor en entretenimiento. La prensa permaneció fuera de la propiedad y recibiría un comunicado después del anuncio, pues ninguno permitiría que Camille y Mathis fueran expuestos durante un momento que les pertenecía.
—Dijiste que sería algo íntimo —recordó Victoria al contemplar el jardín transformado.
—Lo es.
—Hay suficientes mesas para recibir a media ciudad.
—Invité a menos de la mitad.
Victoria negó con la cabeza, aunque no consiguió ocultar su sonrisa. Adrián rodeó su cintura y la acercó mientras los empleados terminaban los preparativos, complacido porque ella ya no parecía buscar una razón para escapar de la celebración.
—Todavía podemos cancelar todo y quedarnos aquí los cuatro.
—No quieres cancelar.
—No, pero quería escucharte decir que tampoco deseas hacerlo.
Ella acomodó la solapa de su saco.
—Quiero celebrar, Adrián. Solo estoy aprendiendo a hacerlo sin esperar que algo suceda para castigarnos.
Él la besó con una ternura que pronto dejó de ser discreta, hasta que Camille apareció detrás de ellos y carraspeó con exageración.
—Los invitados están llegando y Mathis quiere anunciar que somos sus hijos antes de que alguien más lo diga.
—¿Y tú qué quieres? —preguntó Victoria.
—Asegurarme de que no olvide mi parte.
Cuando todos estuvieron reunidos, Camille y Mathis caminaron hacia el espacio preparado frente a las mesas. El niño sostuvo el documento simbólico entregado por la abogada, mientras su hermana llevaba una fotografía de los cuatro.
—La comisión decidió que Victoria es nuestra mamá y Adrián nuestro papá —anunció Camille—. Nosotros ya lo habíamos decidido, pero ahora los adultos también lo entendieron.
Las risas de los invitados redujeron parte de su tensión. Mathis levantó el documento, orgulloso de tener una prueba que respaldaba sus palabras.
—Y nadie puede separarme de Camille porque somos una familia completa.
Adrián se colocó junto a Victoria y tomó su mano antes de dirigirse a quienes los acompañaban.
—Durante demasiado tiempo permití que otras personas definieran mi relación con Victoria mediante acuerdos, obligaciones y errores que nos pertenecían solamente a nosotros. Hoy quiero anunciar que volveremos a casarnos, no para reparar nuestra imagen ni cumplir con lo que esperan de nuestro apellido, sino porque la amo y deseo compartir con ella cada parte de mi vida.
Victoria sintió que las palabras alcanzaban un lugar que todavía conservaba heridas. Miró a Adrián y comprendió que no necesitaba un discurso preparado.
—Yo también lo amo —declaró—. Volvería a elegirlo conociendo sus defectos, sus celos y esa incapacidad suya para comprender qué significa una reunión pequeña.
Adrián la atrajo hacia él mientras todos reían y la besó sin importarle que Camille protestara por la duración. Mathis aplaudió y pidió que lo hicieran otra vez, provocando que su hermana intentara cubrirle los ojos.
Regina permanecía cerca de Ernesto cuando el niño corrió hacia ella con un dibujo doblado.
—Esto es para ti, abuela.
Ella recibió la hoja y encontró cinco figuras tomadas de las manos. Adrián aparecía demasiado alto, Victoria llevaba un vestido de novia, Camille sostenía unos anillos y Mathis se había dibujado junto a Regina.
—Me hiciste muy seria —comentó.
—Porque siempre estás seria.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....