Adrián permaneció frente a la puerta mientras el investigador recibía información mediante el auricular y dos miembros del equipo se desplazaban hacia el acceso posterior. Cada segundo aumentaba la presión dentro de su pecho porque sabía que Victoria estaba a pocos metros y, aun así, tenía que permanecer quieto mientras otros evaluaban una situación que él habría querido resolver personalmente.
—Podemos forzar la entrada ahora mismo —informó uno de los hombres—, pero si Reyes está armado perderemos cualquier ventaja.
Adrián miró la cerradura.
—¿Cuánto necesitan?
—Dos o tres minutos para cubrir la salida secundaria.
Aquella cantidad de tiempo le pareció insoportable.
Dentro, Daniel continuaba mirando el teléfono con una frecuencia que empezaba a traicionar la seguridad con la que había recibido a Victoria.
—Parece que Adrián está tardando más de lo habitual —comentó ella.
—Quizá sus hombres están intentando convencerlo de que no haga ninguna estupidez.
—O quizá finalmente comprendió que correr hacia donde tú quieres solamente te facilitaría las cosas.
Daniel soltó una risa sin alegría.
—Sigues otorgándole demasiado mérito.
—Y tú necesitas desesperadamente quitárselo.
Laura permanecía cerca de Camila, intentando calcular la distancia hasta una pequeña zona junto a la entrada donde había un sistema de alarma del edificio. Durante los días anteriores Daniel había aprendido sus movimientos y probablemente notaría cualquier intento evidente de acercarse, por lo que necesitaba esperar hasta que la discusión volviera a absorberlo.
Victoria también había comprendido lo que intentaba hacer.
—Todo esto empezó porque querías convencerme de que Adrián y tú son iguales —continuó—, pero cada cosa que haces demuestra justamente lo contrario.
Daniel volvió hacia ella.
—¿Porque él fue suficientemente inteligente para conseguir que lo perdonaras?
—Porque está aprendiendo a aceptar que amarme no significa que pueda decidir por mí.
—Eso dices mientras tiene hombres vigilando a tus amigas.
Victoria no evitó la acusación.
—Y discutimos por eso. Le dije que estaba mal, lo reconoció y llegamos a un acuerdo diferente.
—Siempre tienes una explicación preparada.
—No es una explicación, Daniel, es lo que ocurre cuando dos personas pueden decirse que algo está mal sin convertir cada desacuerdo en una guerra.
La irritación apareció con mayor claridad en él.
—Cuando alguien ama de verdad no espera sentado mientras la persona que ama puede estar en peligro.
Victoria comprendió inmediatamente qué intentaba conseguir.
—No, cuando alguien ama de la manera que tú entiendes, utiliza el miedo como permiso para hacer cualquier cosa.
Daniel avanzó hacia ella.
—Si tu hijo estuviera en peligro, ¿también esperarías tranquilamente porque alguien te pidió confianza?
La mención del bebé hizo que Victoria llevara una mano al vientre por reflejo, pero evitó responder desde el temor.
—Intentaría hacer lo que aumentara sus posibilidades de estar bien, aunque eso significara controlar mi impulso de correr hacia él sin pensar.
Daniel se quedó observándola y durante aquel instante Laura avanzó discretamente un poco más. Afuera, Adrián recibió la confirmación de que el acceso secundario estaba casi cubierto.
—Un minuto más.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....