Fernanda permaneció de pie durante varios minutos, repasando las notas que había reunido sin tocar ninguna, porque ahora que el nombre de William Harrington había dejado de ser una referencia aislada y empezaba a conectarse con propiedades, sociedades y recuerdos familiares, cualquier conclusión precipitada podía llevarla exactamente al tipo de error que llevaba demasiado tiempo intentando dejar atrás.
En la otra parte de la ciudad, Victoria y Adrián continuaban con los investigadores mientras uno de ellos proyectaba sobre la pantalla una relación de inmuebles vinculados con sociedades administradas para intereses de la familia Harrington.
—¿Cuántas de estas propiedades pudieron ser utilizadas por Daniel? —preguntó Adrián.
—Por ahora tenemos una con movimientos que no encajan con su actividad declarada y otras dos que siguen bajo revisión —respondió el investigador—. Lo importante es que ninguna aparece registrada directamente a nombre de Daniel ni existe un documento firmado por William autorizando su presencia.
Adrián apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Pero pertenecen a estructuras relacionadas con su primo.
—Sí, aunque eso no demuestra que él supiera quién las estaba utilizando.
Victoria observó los registros sin apartar la atención de las fechas.
—¿Qué encontraron en la primera propiedad?
El investigador amplió una serie de movimientos.
—Servicios de mantenimiento extraordinario, compras de suministros y acceso de vehículos durante varias semanas posteriores a la fecha en que Daniel Reyes fue declarado muerto. Según los registros oficiales, el inmueble debía permanecer vacío.
Adrián entrecerró los ojos.
—Entonces alguien vivió ahí.
—Es una posibilidad bastante sólida.
—¿Y quién autorizó los gastos?
—Una sociedad administradora que maneja distintos bienes relacionados con los Harrington.
Victoria comprendió la frustración de Adrián, pero también entendía por qué los investigadores evitaban convertir cada coincidencia en una acusación.
—Eso significa que todavía no saben si William dio la orden.
—Exactamente.
Adrián soltó el aire por la nariz.
—Cada camino termina en él y aun así seguimos hablando de coincidencias.
Victoria lo miró.
—Porque todavía necesitamos saber si termina en William o en personas que trabajan alrededor de su familia.
Él no respondió, aunque aceptó la diferencia.
Uno de los agentes señaló otra parte del informe.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....