La orden apenas había terminado de salir de la boca de Daniel cuando una voz femenina llegó desde el corredor con suficiente firmeza para detener a los hombres que se disponían a acercarse a Eduardo.
—A él no lo toca nadie.
Victoria apareció en la entrada acompañada por uno de los hombres que la vigilaban, con el cabello desordenado, una marca visible en la muñeca y el rostro todavía pálido después de haber sido arrancada de Adrián apenas una hora antes, pero nada de aquello consiguió disminuir la fuerza con la que avanzó hasta colocarse entre los niños y los adultos.
Daniel la observó con una mezcla de sorpresa y algo más difícil de ocultar.
—Victoria, no intervengas.
—¿Que no intervenga? ¿Cómo quieres que no lo haga después de dar semejante orden?
El hombre encargado de vigilarla intentó sujetarla del brazo, aunque Victoria se apartó antes de que pudiera hacerlo y caminó directamente hacia Eduardo, quien había comenzado a llorar con más fuerza al comprender que estaban hablando de él.
—Quiero volver con mi mamá —dijo entre sollozos—. Yo no quiero estar aquí.
Victoria sintió que algo se le cerraba dentro del pecho. Se arrodilló frente a él y lo rodeó con los brazos, ignorando el dolor que todavía sentía en el cuerpo después del forcejeo durante el secuestro.
—Vas a volver con ella, pequeño, y va a ser muy pronto. Clara debe estar buscándote ahora mismo y no va a detenerse hasta encontrarte.
Eduardo escondió el rostro contra su hombro.
—¿De verdad?
—De verdad, pero necesito que te quedes conmigo y que no te apartes de nosotros.
Daniel permaneció inmóvil al escuchar el nombre y la información terminó de encajar con rapidez.
—Así que ese es el hijo de Clara. Es una maldita traicionera no tuvo inconveniente en venderme informacion pero tan pronto fue descubierta se hecho para atrás,
Victoria levantó el rostro hacia él.
—No te atrevas hacerle algo a este pequeño.
Daniel, sonrio con malicia porque el niño frente a el sumaba otra variable dentro de una situación que acababa de volverse mucho más útil, pero antes de que pudiera decir algo, Victoria extendió los brazos hacia los otros dos niños.
—Vengan conmigo.
Camille fue la primera en correr hacia ella y Mathis lo hizo inmediatamente después, de modo que en pocos segundos Victoria terminó arrodillada con los tres alrededor, intentando abrazarlos a todos aunque apenas pudiera cubrirlos con sus brazos.
Camille enterró el rostro contra su cuello.
—Mamá, pensé que no ibas a venir.
Victoria cerró los ojos un instante.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Hola...
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....