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Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano romance Capítulo 197

La voz serena de la mujer retumbó en el auditorio, desatando un verdadero revuelo.

Todos lo entendieron de inmediato: Florencia acababa de lanzar una amenaza sutil, y nadie en la sala —ni siquiera los jurados— pudo fingir que no lo notó.

En el mundo de la música, no solo los jueces entienden del tema. Entre el público hay decenas de expertos, colegas y artistas. Nadie podía negar el talento de Florencia. Si por culpa de un comentario de Salvador ella recibía una calificación injusta, el escándalo sería imposible de tapar.

El ambiente se volvió incómodo tras las palabras de Florencia.

El presentador, incómodo, buscó apoyo en Tristán con la mirada.

Tristán tampoco era ajeno a la tensión entre Florencia y Salvador; se notaba que se conocían de antes y que no se llevaban nada bien.

—Señor Fuentes, ¿usted y la concursante número veinte se conocen de antes? —preguntó Tristán, sin rodeos.

Salvador jugaba distraídamente con el anillo en su dedo anular, sus ojos fijos en Florencia, oscuros como una noche sin luna.

Florencia vestía un vestido verde claro, como un brote tierno de primavera, rebosante de energía y orgullo. Salvador reconocía esa actitud desafiante en ella: ni un atisbo de debilidad o derrota.

Al ver su rostro perfectamente maquillado, a Salvador le recorrió un malestar por todo el cuerpo.

Perfecto. Ciro lo había engañado, inventando que Florencia estaba lesionada, que estaba hospitalizada. Salvador, bajo la lluvia, buscándola por toda Luminosa, mientras ella aparecía aquí, radiante, comportándose como si nada.

Florencia, en vez de mirarlo a él, desvió su atención hacia Tristán.

—Señor Vargas, ¿acaso el concurso patrocinado por la familia Vargas es solo un escenario para que Salvador haga y deshaga a su antojo? ¿O todo esto es solo una fachada, y lo único importante aquí es complacer a Salvador?

El tono de Florencia era directo, hasta desafiante.

Aunque se mostraba tranquila, solo ella sabía que tenía las manos empapadas en sudor.

Después de haber sido traicionada una vez, jamás volvería a confiar. Siempre recordaría el momento en que Salvador, la persona que más quería, la apuñaló por la espalda en el peor momento de su vida.

El silencio de Salvador la ponía más nerviosa que cualquier ataque abierto. Por eso, decidió no dejarle ni espacio para responder.

Tristán, cuestionado en público por Florencia, no perdió la calma. Esbozó una sonrisa y le habló a Salvador:

—Señor Fuentes, parece que hoy no podré hacerle el favor que esperaba.

Luego dirigió su mirada a los demás jueces.

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