Entrar Via

Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano romance Capítulo 207

—¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué la dejaron salir? —el abuelo golpeaba el suelo con su bastón una y otra vez, mirando a Salvador con una furia desbordada.

De no ser porque había demasiados testigos, el anciano ya le habría soltado un bastonazo directo a Salvador.

Florencia se encontraba justo a su lado. En ese momento, el abuelo ni siquiera se atrevía a mirarla a los ojos, sintiéndose incómodo como pocas veces en su vida.

Hacía apenas unos minutos, le había prometido a Florencia que Salvador no volvería a buscar a Martina. ¿Cuánto tiempo había pasado desde eso? ¿Media hora, acaso?

Su nieto, en quien más confiaba, acababa de hacerlo quedar en ridículo frente a todos. No recordaba la última vez que había sentido una vergüenza así de grande.

Salvador guardó silencio. Fue el jefe de la comisaría quien habló:

—Según las pruebas que presentó el señor Fuentes, la señora Martina no tiene cargos por intento de homicidio. Queda en libertad.

El simple hecho de escuchar “señor Fuentes” destrozó las últimas esperanzas del abuelo.

—¿Fuiste tú? ¿No me habías jurado otra cosa? ¿Y ahora la defiendes? ¿Qué significa esto? —reprochó una y otra vez, la voz cada vez más cargada de enojo.

Salvador, esquivando su mirada, se acercó y sostuvo el brazo del abuelo.

—Abuelo, vamos a casa, ahí te explico todo.

De reojo, Salvador miró a Florencia. En su rostro, apenas si se notaba una pizca de cansancio. Al final, ni siquiera le dirigió palabra.

Los ojos de Florencia, tan helados como el hielo, reflejaban una distancia impenetrable.

Todo aquello le resultaba tan familiar… No podía recordar cuántas veces había pasado por algo similar. Y la verdad, ya no le importaba.

En el fondo, sentía hasta un gran alivio; tenía que agradecerle a Salvador por elegir de nuevo a Martina, porque así, el trato con su abuelo sería mucho más fácil de cumplir.

Aunque continuaba molesto con Salvador, el abuelo priorizaba el prestigio de la familia Fuentes. Había demasiados curiosos alrededor como para armar un escándalo.

Así, a regañadientes, salió de la comisaría junto a Salvador.

...

Florencia se quedó un poco rezagada al caminar, acompañada por Thiago, quien le preguntó en voz baja, mostrando preocupación:

—Florencia, ¿estás bien?

—Estoy bien. Guarda esas pruebas por ahora. Cuando logre divorciarme, nos encargamos de lo demás —le respondió en voz baja.

Thiago asintió, pero al verla dirigirse hacia el carro de los Fuentes, no pudo evitar recordarle un par de cosas más.

Florencia se lo prometió, aparentando tranquilidad.

—Relájate, sólo espera buenas noticias de mi parte. Cuando todo pase, te invito a comer con Gilda.

Apenas habían cruzado palabra en el aeropuerto, pero ahora que conversaban, Thiago confirmaba lo que Gilda le había dicho: Florencia había cambiado bastante.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano