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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 281

—¿No está tocando “Amor de Amor” de Romina, verdad? Es “Anhelo” de Paloma. Pero, al final, ¿no es también una pieza de Romina?

—¿Gisela está loca o qué? ¿Otra vez con lo mismo? ¿Una vez no fue suficiente para que entendiera? Todo mundo sabe que Paloma era solo un seudónimo de Romina, ¿o no? ¡Esto ya se volvió un cuento de nunca acabar!

—Exacto, yo digo que todo es pura envidia. Sabe que Romina está a punto de ganar y le arde. Como si no le bastara estar mal ella sola, quiere arruinarle el momento a los demás.

Sara, rápida para captar cualquier detalle, escuchó el nombre de Paloma y frunció el ceño. En sus ojos apareció un destello de sorpresa.

Con los de seguridad presentes, el público no pudo seguir platicando mucho tiempo; en cuanto se encendió el micrófono, los callaron de inmediato. Ni queriendo, Sara habría logrado escuchar más.

El nombre de Paloma… sentía que lo había escuchado en algún sitio.

Mientras le daba vueltas al asunto, su mirada se fue sola hacia la izquierda, justo donde estaba Romina.

Con solo una mirada, las dudas en el corazón de Sara aumentaron.

Romina se veía igual de serena y dulce que siempre, pero Sara notó algo más en sus ojos y en el leve temblor de sus labios: tensión, miedo, una preocupación que la atravesaba.

Romina no despegaba la vista del escenario, tan concentrada que ni siquiera notó la mirada que Sara le dirigió, como si todo su cuerpo estuviera a punto de romperse de lo tensa que estaba.

Sara entonces miró a Nelson, quien estaba sentado junto a Romina.

Nelson tampoco se veía tranquilo. Sus ojos, negros como la noche, estaban clavados en Gisela, pero Sara no supo descifrar qué sentía. Nelson era de esos que, aunque el mundo se viniera abajo, seguía con la misma cara de siempre. Sacarle una emoción era como tratar de leer un libro en otro idioma.

Sara no pudo evitar seguir observando a Romina. Tan absorta estaba que ni notó cuando la jurado a su lado le dio un codazo.

—Maestra Sara, se va a poner bueno esto.

Sara entendió que la otra mujer sabía algo, así que preguntó de inmediato:

—¿A qué te refieres? ¿Sabes algo que yo no?

La otra, con una sonrisa misteriosa y ese aire de quien ya vio la película, contestó:

—¿No te enteraste? La pieza que Gisela está tocando no es “Amor de Amor” de Romina, sino “Anhelo” de Paloma. La misma que tocó en el festival de su prepa…

Gracias a esa jurado, Sara se enteró de todo lo que había pasado en aquel festival: Gisela había acusado a Romina de plagio, pero al final Romina le dio la vuelta y la dejó en ridículo.

Sara se quedó muda del asombro.

Dirigió la mirada a Gisela.

Más allá del tema del plagio, una cosa era innegable: la forma en la que Gisela interpretaba esa pieza era sublime.

La luz principal del escenario caía justo sobre ella, aislándola del resto del mundo. Vestida con un vestido verde con flecos, la tela resaltaba su piel clara, casi luminosa. La escena parecía sacada de un sueño.

La pieza, la ejecución, la expresión… todo era impecable. Gisela cumplía con cada punto del reglamento y los superaba.

Era como ese tipo de genio que te deja sin palabras.

Nadie en el mundo de la música la había escuchado antes. Llegó de repente, se inscribió sin avisar y, de la nada, su nivel estaba por las nubes. Una interpretación casi perfecta, destrozando las ilusiones de quienes se creían prodigios frente a ella.

Sara sentía el peso de todo eso. En su opinión, Gisela estaba por encima de Romina.

Capítulo 281 1

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