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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 313

La mujer abrió los ojos de par en par al escuchar la respuesta de la enfermera.

—¿Estás segura de lo que ves? Vuelve a revisar, por favor. Mira bien, la piel de mi hijo está tan roja, ¿cómo crees que no tiene nada? Además, esa mujer le echó un montón de agua caliente. Mi hijo lloró como nunca, algo malo tiene que tener, mira bien, ¡con cuidado!

Mientras hablaba, la mujer miraba a la enfermera con una mezcla de reproche y desconfianza.

—¿Y tú qué vas a saber? Solo eres una enfermera, ¿de verdad sabes lo que haces? Mejor llama a un doctor, uno de verdad, no quiero que lo veas tú.

Por supuesto, ella jamás iba a aceptar que su hijo no tenía nada —si no pasaba a mayores, ¿cómo iba a sacarle dinero a la otra mujer para el tratamiento?—

La enfermera, aunque sentía que la estaban poniendo en duda, mantuvo la calma y respondió con cortesía.

—La quemadura de tu hijo no es grave. Si te preocupa mucho, puedes comprar una crema para quemaduras y ponérsela. No cuesta mucho y en unos días estará bien.

Gisela, que no se había perdido ningún detalle, seguía todo con una expresión impasible. La mujer, al notar la mirada de Gisela, sintió cómo le hervía la sangre.

Enseguida subió la voz.

—¿Y tú, enfermera, qué te pasa? Te estoy diciendo que mi hijo está muy grave, ¿o no entiendes nada? ¿No ves cómo llora? ¡Haz algo!

El niño, como si hubieran ensayado, se puso a llorar otra vez. Gritaba tan fuerte que parecía que le dolía el alma, pero ni una sola lágrima corría por su cara.

La enfermera arrugó la frente, molesta.

De pronto, la mujer la tomó del hombro con brusquedad. Si la enfermera no se hubiera afirmado rápido, seguro habría acabado en el piso.

—Ustedes las enfermeras no sirven para nada. Solo saben poner inyecciones y ya, tráeme a un doctor, ¿sí? No quiero más enfermeras, no hagan que mi hijo pierda tiempo, necesita atención de verdad.

Hasta la enfermera más paciente habría perdido el aguante. Con voz seca, contestó:

—Ve a la recepción y saca una cita. Tengo otras cosas que hacer.

La mujer se sorprendió, luego soltó una risa desdeñosa.

—¿Y eso qué? ¿Qué clase de trato es ese para los pacientes y sus familias? ¿Crees que no me atrevo a quejarme de ti? Seguro eres nueva, ¿verdad? ¿Sabes quién es mi tío? Él es el director de este hospital, tu jefe directo. Si lo llamo, vas a ver…

No soltaba a la enfermera, la jalaba de la ropa mientras gritaba. La enfermera, ya harta, apretó los labios.

—Lleva a tu hijo a ver al doctor, antes de que se cure la herida solita.

Capítulo 313 1

Capítulo 313 2

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