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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 434

Gisela soltó una risa cargada de rabia:

—No tienes que explicarle nada, ese tipo tiene problemas en la cabeza.

El gesto amargado de Xavier había empezado a suavizarse un poco tras la explicación de Delia, pero en cuanto escuchó las palabras de Gisela, su expresión empeoró tanto que parecía más apestosa que el basurero de la esquina.

—¿Te dolió lo que dije o qué? —espetó Xavier.

Luego dirigió la mirada al otro lado de la mesa, donde Bruno se encogía, escuchando todo como si estuviera viendo una telenovela.

—Te convendría pensarlo bien —le soltó Xavier con voz seca.

Bruno levantó la mirada, nervioso:

—¿Eh? ¿Qué pasa?

Xavier soltó una mueca burlona:

—Hace unos días, Gisela me confesó que le gustaba. Como no quise corresponderle, se dio cabezazos contra la pared. En serio, piénsalo bien, no te conviene aceptar nada de ella. Es de las que cambian de opinión en un segundo.

Cuanto más escuchaba, más se le erizaba la piel a Gisela. Se puso de pie de un salto, furiosa, y estiró la mano para callarle la boca a Xavier:

—¡No inventes! ¿No tienes tantita vergüenza?

Bruno se quedó pasmado, sin saber si reír o salir corriendo.

Xavier, con reflejos de serpiente, esquivó la mano de Gisela y, en vez de eso, le sujetó la muñeca y la presionó contra la mesa, miró a Bruno y soltó, tajante:

—De verdad, piénsalo dos veces. Ella no es de fiar.

El agarre de Xavier era brutal, Gisela no podía zafarse ni aunque se lo propusiera. Y escuchar esas palabras solo la hizo hervir más.

—¿Sabes lo que estás diciendo, animal?

Como no podía zafarse, Gisela decidió cambiar de táctica y, sin pensarlo, le soltó una patada.

Xavier, que aún la tenía sujeta con ambas manos, no alcanzó a esquivarla y recibió el golpe de lleno. Se dobló un poco, apretando los dientes, y se sacudió el pantalón negro para quitarse la marca.

—¿Te atreviste a patearme? —gruñó.

Aprovechando que estaba distraído, Gisela le dio otra patada.

Pero esta vez, Xavier reaccionó rápido y le agarró el tobillo, impidiendo que volviera a marcarle el pantalón.

—¿Ya acabaste con tus payasadas?

—Deja de inventar cosas y te dejo en paz —dijo Gisela, con voz cortante.

Capítulo 434 1

Capítulo 434 2

Capítulo 434 3

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