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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 444

Gisela fue abriendo los ojos poco a poco, y de pronto una oleada de vergüenza le subió desde la planta de los pies, recorriéndole la columna hasta la cabeza; sentía la piel erizada desde la nuca hasta los brazos.

La vergüenza era tan intensa que deseaba poder hundirse en el suelo y construir ahí mismo una fortaleza para esconderse.

Xavier la observaba divertido, inclinando un poco la cabeza. Sus ojos, profundos y oscuros, se clavaban en ella y hasta en sus cejas se notaba la alegría.

—Gisela, ¿de verdad te gusto tanto? ¿Te gusta tanto que me trajiste aquí con la excusa de los tamales y ahora quieres platicar conmigo?

Gisela respiró hondo. Sintió de inmediato cómo sus mejillas empezaban a calentarse bajo la mirada cercana de Xavier.

A duras penas logró sacar unas palabras:

—...Eso no es cierto, te equivocaste.

Xavier soltó una risa burlona, su sonrisa desbordante:

—¿Estás apenada, Gisela?

Gisela apretó los dientes:

—¡Cállate! Ya te dije que no es lo que piensas.

Xavier la contemplaba de cerca, deleitándose con su incomodidad:

—No tienes por qué ponerte así. Ni que me molestara... además, no es la primera vez que sé que te gusto.

Gisela ya no aguantó más y le dio un empujón fuerte a Xavier:

—¡Te repito que todo fue un malentendido! ¡No es así! Si no me crees, puedes largarte ahora mismo. ¡Andando, fuera!

Xavier, con esa actitud tan suya, replicó:

—No te enojes, si ni siquiera he dicho nada grave.

Gisela seguía empujándolo hacia la puerta:

—¡Ya vete!

Cuando llegaron al umbral, Xavier se aferró al marco y volteó:

—¿Todavía te acuerdas de lo que te prometí?

Gisela bajó la cabeza, frunciendo el ceño, y le urgió:

Capítulo 444 1

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