Cuando recibió la noticia, Xavier ya estaba sentado en la oficina de Gisela.
—La familia Navarro sí que da de qué hablar —soltó, con una media sonrisa.
Gisela alzó la vista, curiosa.
—¿Y ahora qué descubriste?
Xavier giró la laptop que tenía sobre las piernas para que ella pudiera ver la pantalla.
—Hernán tiene un hijo fuera del matrimonio, Ulises Navarro. Resulta que él y Nelson, junto con Romina, fueron compañeros en la prepa. Hace unos días tuvieron una reunión y Ulises estuvo ahí.
Al escuchar eso, a Gisela le vino de golpe el recuerdo de aquel momento en el que, furiosa, había estado a punto de estrellarle una botella a Hernán. Recordó también la frase de Nelson ese día: “Hasta aquí llegamos”.
—Vaya, sí que se pone interesante —comentó Gisela, cruzándose de brazos.
Xavier señaló una de las fotos abiertas en la computadora.
—Y espérate, que esto se pone todavía mejor.
—¿Ahora qué?
Gisela se inclinó para mirar la pantalla. En la foto aparecían una Romina más joven y un chico, desconocido para ella, en una calle extranjera. Los dos, hombro con hombro, se veían más que cercanos.
—¿Y ese quién es? —preguntó Gisela, con el ceño fruncido.
—El exnovio de Romina. Se llama Pedro Nieves —le respondió Xavier, sin apartar la vista de la pantalla.
¿Exnovio de Romina? Gisela se quedó un momento en silencio, procesando la información. Hasta ahora, nunca había oído ese nombre. Mucho menos que Romina hubiera salido con alguien que no fuera Nelson.
—¿Exnovio? —repitió Gisela, incrédula—. Jamás escuché de él.
Xavier sonrió, como si hubiera estado esperando esa reacción.
—Y todavía hay más cosas interesantes, ¿quieres escuchar?
Gisela lo miró directo a los ojos.
—Suelta lo que traes.
Xavier cruzó los brazos y respiró hondo.
—Últimamente he estado indagando sobre Romina, pero hay cosas que de plano no puedo encontrar. Como si alguien se esforzara en ocultar información. Simplemente, los caminos se cierran.
—La foto en el extranjero la saqué de la cuenta de un amigo de ellos en una red social de allá. Hay muchas parecidas —añadió Xavier—. Incluso hay unas de Pedro y Romina tomados de la mano, abrazándose… O sea, sí eran pareja.
Gisela asintió despacio, ordenando los recuerdos.
Sabía que Romina, tras graduarse de la prepa, se había ido a estudiar fuera del país. En esa época, Nelson y Romina habían cortado, así que era lógico que Romina hubiera salido con alguien más mientras estuvo en el extranjero.
—¿Y Pedro, qué tiene que ver con la familia Navarro? —preguntó Gisela, todavía intrigada.
Xavier negó con la cabeza.
—Él no tiene relación con los Navarro, sino con los Tovar, la familia de Nelson.
Eso sí que la sorprendió. Le indicó a Xavier que siguiera.
—Lo que averigüé es que la mamá de Pedro y Ulises, y la mamá de Nelson, son hermanas de sangre. Cuando eran niñas, sus padres se separaron y las dos quedaron en familias distintas.
Gisela parpadeó, procesando el dato inesperado. De repente, las conexiones entre los nombres y apellidos que siempre le habían parecido aislados cobraban sentido. Como si todas esas historias, hasta ahora dispersas, finalmente se entrelazaran en un mismo hilo oculto.
...
El silencio llenó la oficina, denso de pensamientos. Gisela sostuvo la mirada de Xavier, sabiendo que acabar de desenredar ese nudo solo sería cuestión de tiempo.

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