Entrar Via

Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 593

En su vida pasada, Gisela también había planeado mirar así a su hija, verla abrazar y jugar con el padre de la niña. Pero ese futuro nunca llegó. Ahora, al ver la escena frente a ella, sintió que algo en su interior se removía y se quedaba mirando sin saber bien qué hacer.

Mientras ella se perdía en sus pensamientos, Pedro ya había abrazado a la niña y se acercaba con ella hasta quedar justo frente a Gisela.

Cuando Gisela volvió en sí, vio que la niña le señalaba con el dedo.

—Papá, fue esta señora la que me ayudó a entrar a buscarte.

Pedro la miró, con una expresión profunda en los ojos.

—Muchas gracias.

Gisela hizo un gesto como quitándole importancia.

—No hay de qué. Pero deberías tener más cuidado, ¿sí? No dejes que la niña vuelva a andar sola por ahí, y menos a estas horas. Bastante suerte tuvo de no perderse.

Pedro asintió, con voz grave.

—Entiendo.

—Bueno, yo ya me voy —dijo Gisela, despidiéndose con la mano.

—Espera —la detuvo Pedro—. ¿Cómo te llamas? Ayudaste a mi hija, así que quiero recordarlo.

Gisela alzó una ceja.

—No hace falta. Solo fue una ayuda al paso.

Aun así, Pedro sacó una tarjeta de presentación del bolsillo de su saco y se la ofreció.

—Aquí está mi contacto. Si necesitas algo, búscame. Considéralo un favor pendiente.

Gisela no quiso rechazar el gesto, así que tomó la tarjeta sin mucho interés y le echó un vistazo casual. Pero, de pronto, sus ojos se detuvieron en el nombre impreso en la tarjeta.

Pedro.

En ese instante recordó de dónde lo conocía.

El exnovio de Romina.

Gisela apretó la tarjeta con cierta sorpresa y preguntó, incrédula:

—¿Eres Pedro?

El hombre frente a ella asintió. Notando la mirada extraña de Gisela, preguntó:

—¿Me conoces?

Gisela no podía creerlo. ¿De verdad la vida podía ser tan curiosa? Hacía solo unos días había escuchado a Romina hablar de un exnovio llamado Pedro, y ahora justo se lo encontraba así, de golpe. Quizá era una mera coincidencia de nombre. O quizás, el hombre frente a ella sí era ese mismo Pedro.

Gisela negó con la cabeza.

—No, solo que te llamas igual que un amigo mío.

—Ya veo —Pedro no mostró mucho interés—. Bueno, me regreso con mi hija. Si necesitas contactarme, ya tienes la tarjeta.

Gisela, un poco abrumada, asintió sin pensar mucho.

Pedro cargó a la niña en brazos.

—Despídete de la señora, hija.

La niña, obediente y con mejor actitud que antes, saludó:

—Señora, adiós.

Gisela sintió una extraña incomodidad.

—Adiós.

Pedro se alejó con la niña en brazos.

Gisela seguía sintiendo algo raro y no pudo evitar quedarse mirando la espalda de Pedro y la niña hasta que desaparecieron entre la gente.

Si ese hombre era el Pedro del que hablaba Romina, entonces esa niña...

Capítulo 593 1

Capítulo 593 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza