La respuesta de Thaís al correo de Roberto fue el silencio.
Ignoró su invitación. No contestó. Dejó que él se preguntara, que dudara de sus propias conclusiones.
Reunirse con él era cederle el control. Era admitir quién era ella y ponerse en una posición de vulnerabilidad.
Y Thaís Monteverde no pensaba volver a ser vulnerable nunca más.
En lugar de responder, decidió enviarle un mensaje mucho más poderoso. Una demostración de fuerza.
Quería que Roberto entendiera la dinámica de su relación: ella era la fuente, la proveedora de información. Él era el receptor, el ejecutor. Ella tenía el poder.
Pasó las siguientes veinticuatro horas sumergida en las profundidades de los servidores de la empresa.
Buscaba el próximo gran movimiento de Liam. Su siguiente intento desesperado por recuperar la ventaja.
Y lo encontró.
Un proyecto con el nombre en clave “Atenea”.
Era un plan para adquirir una pequeña pero revolucionaria empresa tecnológica de Silicon Valley que había desarrollado un software de inteligencia artificial para predecir tendencias de moda.
La tecnología era innovadora y le daría a Monteverde Lux una ventaja de años sobre sus competidores.
Liam ya estaba en la fase final de la negociación. El acuerdo estaba a punto de cerrarse. Era su gran apuesta para el futuro.
Thaís sonrió.
Comenzó a investigar al fundador de la empresa tecnológica. Un joven genio de la programación, arrogante y con un historial turbio.
Buscó en la web oscura, en foros de hackers, en archivos judiciales sellados a los que accedió gracias a un contacto que le costó una fortuna.
Y encontró la bomba.
El joven genio no había creado el algoritmo. Lo había robado.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Después de que mi Esposo me Lanzó de un Acantilado, Regresé para Destruirlo Todo