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Divorciada: Su Revolución Científica romance Capítulo 1566

A mitad de la noche, entre sueños, Micaela creyó escuchar el sonido de un auto, pero no supo distinguir si era real o parte de su sueño.

A la mañana siguiente, Pilar se lavó la cara, se vistió y bajó las escaleras. Micaela también se arregló y bajó justo cuando escuchaba a Pilar platicar con Sofía.

—Señora Sofía, ¿dónde está mi papá? ¿Por qué no está?

Sofía respondió:

—Tu papá tuvo que salir muy temprano por un asunto.

Micaela terminó de bajar y preguntó:

—¿Salió temprano en la mañana?

Sofía volteó a verla.

—No, el señor salió anoche, de madrugada. Creo que eran como las dos, me desperté y vi la hora.

Micaela frunció el ceño. Entonces no lo había soñado. ¿Gaspar había salido en plena madrugada?

—Pilar, te llevo a la escuela, vámonos.

Pilar asintió y siguió a su madre. El trayecto a la escuela les tomó solo cinco minutos. Justo cuando Micaela se preparaba para manejar hacia el laboratorio, sonó su celular. Era Gaspar.

Micaela se orilló y contestó.

—¡Bueno!

—¿Ya dejaste a Pilar? —la voz del hombre al otro lado sonaba cansada.

—Sí, acabo de dejarla. ¿Tuviste alguna emergencia anoche? —aprovechó para preguntar.

La voz de Gaspar se tensó.

—La abuela se sintió mareada en la madrugada. La traje al hospital y le están haciendo estudios.

Micaela sintió un vuelco en el corazón.

—¿En qué hospital están? Voy para allá ahora mismo.

—En el Hospital Metropolitano del Sur. No te angusties, maneja con cuidado —le pidió Gaspar.

Micaela colgó y arrancó de inmediato hacia el hospital. Durante el camino, las palabras de la abuela del día anterior resonaban en su cabeza. ¿Acaso la anciana presentía que su final estaba cerca?

Capítulo 1566 1

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