Las tres muchachas se miraron inmediatamente con decepción.
—Ya está ocupado...
—¿Esa chava será su novia? La verdad, también está muy bonita.
—Bonita es poco, ¡mira qué porte tiene! Seguro es una mujer súper preparada.
La chica que estaba a punto de pedirle el WhatsApp murmuró para sí misma:
—Mejor me olvido de eso. Qué oso iba a hacer.
Sin embargo, no pudieron evitar seguir prestándoles atención, dándose cuenta de que la mirada de ese atractivo hombre, salvo por la chica que tenía enfrente, no se desvió ni por un segundo hacia nadie más.
Una de las chicas les tomó una foto disimuladamente a los dos, y la subió inmediatamente a sus redes sociales:
«Acabo de ver a una pareja de revista. ¡Especialmente él, con ese cabello platinado se ve de otro mundo!».
En ese momento, el mesero le entregó los postres para llevar a Micaela; ambos se levantaron y salieron del local.
La chica revisó su celular. Era bastante activa en internet, y a los pocos minutos, su publicación ya estaba llena de notificaciones.
«¡No manches! ¿A poco no es Gaspar, el presidente del Grupo Ruiz?».
«¡A la madre! ¡Es Gaspar, el hombre más rico de Ciudad Arborea!».
«¡Sí es él! Ese cabello platinado es inconfundible».
«Y la chava con él no es otra que su exesposa, Micaela. Es una picuda en el área de la medicina, se dedica a la investigación».
La chica que había tomado la foto abrió los ojos como platos.
—¡Güey! Ese tipo guapísimo resulta ser el presidente del Grupo Ruiz, y la que lo acompaña es su exesposa.
Las tres se voltearon a ver, emocionadas. Una de ellas soltó una carcajada.
—Y tú que le ibas a pedir su WhatsApp.
—¡Ya no me digas, por favor, trágame tierra! —respondió tapándose la cara.
—Pero hablando en serio, ¡hacen una pareja súper linda! Con razón se sentía esa presencia tan fuerte a su alrededor; la gente normal como nosotras ni de chiste encaja ahí.

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