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Divorcio Postparto con Mi Cruel Marido Millonario romance Capítulo 4

La sola idea de que Isabel le hubiera dado tres hijos a Fernando de un solo golpe hervía la sangre de Camila. Había contado con ese bebé para curar su enfermedad, ¡y ahora resultaba que no eran hermanas! Había cedido a Fernando a Isabel durante un año para nada.

En ese momento, Camila deseaba matar a Isabel. Se acercó y la agarró con fuerza por el cuello.-

El rostro de Isabel se puso rojo por la falta de aire. Con todas sus fuerzas, apartó las manos de Camila y la empujó.

—¿Te atreves a empujarme?

Camila la fulminó con la mirada.

Isabel la miró, inexpresiva. —Fernando no está, así que ya no tienes que fingir que somos hermanitas. Camila, eres una actriz excelente.

Camila se rio con frialdad. —Actúe o no, Fernando no te quiere. Ni aunque le hayas dado hijos….

A Isabel le dolió el corazón, como si una mano invisible se lo estrujara. Cuando Camila huyó de la boda, ella pensó que Fernando no volvería a mirar atrás, y por eso la eligió a ella frente a todos. Había subestimado el lugar que Camila ocupaba en su corazón. Bastó con que ella regresara para que él abandonara todos sus principios.

Al ver la tristeza de Isabel, Camila supo que había dado en el clavo y añadió: —Más te vale que seas lista y firmes el divorcio cuanto antes.

Isabel reprimió su dolor y respondió, sin dejarse intimidar.

—El divorcio es un asunto entre mi esposo y yo. No es algo en lo que una intrusa como tú deba meterse.

—¿Me llamas intrusa?

replicó Camila, pálida de rabia. —Fernando y yo llevamos años juntos, ¿cuánto tiempo llevas tú con él? ¿Quién es la verdadera intrusa aquí?

El rostro de Isabel permaneció impasible.

—Somos esposos ante la ley. Quién es la intrusa está más que claro.

Camila la señaló, rechinando los dientes. —¿De qué te sientes tan orgullosa? Pronto dejarás de serlo. En poco tiempo, no solo seré la señora Montero, sino que también ocuparé tu lugar como madre de tus hijos.

Isabel frunció el ceño. —¿Qué dices?

Pero la señora Cárdenas no la echó, la dejó quedarse en la casa.

Si ella no fuera hija de la familia, conociendo el carácter de la señora Cárdenas, jamás la habría dejado quedarse.

Además, su propia madre le había dicho que era hija de Tomás Cárdenas.

¿Cómo era posible que de repente ya no fuera hija de su padre…?

En ese momento, una figura alta y esbelta apareció en la puerta. Isabel levantó la vista y vio a Fernando. Soportando el dolor de su abdomen, caminó con dificultad hacia él y lo agarró de la manga.

Preguntó con voz temblorosa: —Fernando, ¿dónde están mis dos hijos?

Quería ver a sus hijos. Desde la cirugía no los había visto. Temía que lo que Camila decía fuera cierto, temía no volver a verlos nunca más.

La expresión de Fernando cambió sutilmente. ¿Acaso no sabía que había tenido tres?

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