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Dr. Arrogante me convertí en la madre de su hijo romance Capítulo 31

Andruw Di´Marco.

Miré el reloj por quinta vez en los últimos diez.

«Tarde»

La palabra resonó en mi cabeza, mientras contenía el impulso de aflojarme la corbata como si ese gesto pudiera disipar mi estrés.

¿Por qué m****a me sentía tan inquieto? No era la primera vez que pasaba por esto, sabía muy bien cómo funcionaba el ritual: Firmar, sellar, besar a la novia, sonreír para las fotos. Simple. Entonces ¿Por qué carajos las manos me sudaban? ¿Por qué sentía que cada tic tac del reloj era una burla que ponía a prueba mi paciencia?

«Vamos, Andruw. No es la primera vez. Cálmate»

Me dije, pero en el fondo sabía que sí era la primera vez. La primera vez que algo más valioso que mi propio corazón estaba en juego: el corazón de hijo. Porque sabía que, si esto salía terriblemente mal, él terminaría siendo la mayor víctima de mi fracaso.

Respiré profundo, pasando mi mano por mi cabello con cuidado de no despeinarme. Y un segundo después, otra vez miré el reloj, que ya marcaba las 12:15 del mediodía. Una hora y quince minutos tarde.

«¿Por qué no ha bajado aun?»

La pregunta me carcomía por dentro. Mientas contemplaba la posibilidad de que Scarlett hubiese decidido no continuar con esto.

— ¿Estás nervioso? — preguntó Adrián, ajustándose los puños de la camisa con una tranquilidad que me dio envidia.

— Por supuesto que no — respondí. Reajustándome la corbata como si esta estuviera demasiado apretada. Sabía que no lo estaba.

Adrián esbozó una sonrisa de esas cargadas de burla y la cual me encantaría borrar de un puñetazo. Me contuve de hacer. No iba a ser yo quien arruinara el día de mi propia boda.

— Claro. Entonces ¿Por qué llevas más de diez minutos mirando las escaleras como si esperaras que un incendio las consumiera?

Fruncí el ceño y me obligué a mirar a hacia otro lado. Maldita sea, sabía que Adrián tenía razón. La sonrisa de Adrián se ensanchó mientas cortaba la distancia entre nosotros y su mano se posaba sobre mi hombro en un gesto que pretendía ser reconfortante.

— Tranquilo. Ella no va a escapar, no mientras él esté aquí — dijo, señalando hacia la carriola donde Liam dormía, ajeno al caos que su madre generaba en mi interior.

«Adrián tiene razón… ella no se iría sin Liam»

Concluyo la voz de mi razón. Pero eso lejos de disminuir mi inquietud, la aumentaba, porque dejaba una interrogante aún mayor: si Scarlett no iba a huir, ¿Por qué demonios no había bajado aun? ¿Cuánto puede tardar una novia en estar lista?

— Tranquilo hombre. Las mujeres suelen tardar cuando se trata de este tipo de cosas — apareció Ramsés, con esa maldita sonrisa exasperante surcando sus labios, se acercó a mi e intercambiamos un abrazo fraternal.

— Llegas tarde — lo acusé. Ramsés soltó una carcajada cargada de diversión.

Capítulo 31: tic tac del reloj. 1

Capítulo 31: tic tac del reloj. 2

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