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El Ángel Guardián a Mi Lado romance Capítulo 1044

Era perfecta, no solo de cara, sino también de cuerpo. Tenía proporciones inmejorables y esas piernas largas que llamaban la atención de cualquiera.

De esas personas que, aunque se pusieran un costal encima, seguirían luciendo bien.

Y además, había en ella una elegancia natural, algo que no se podía fingir ni copiar. Era como ese tipo de gracia que simplemente nacía con la persona.

—¿Por qué lo dudas? —Astrid pensó que Natalia la iba a halagar sin reparos, como siempre.

Pero Natalia titubeó. No fue directa, no dijo de inmediato que Astrid era mucho más atractiva que Regina.

Astrid estuvo a nada de explotar de coraje.

Ese momento de duda, ese titubeo, era una señal clarísima de que aún lo estaba pensando.

Si tenía que pensarlo, entonces significaba que Regina era más atractiva, que tenía algo que la hacía dudar, que no podía decir sin más quién era la más guapa.

—No, no, usted y la señorita Jiménez ni siquiera se pueden comparar —se apresuró a decir Natalia.

—Vea, usted tiene esa vibra de súper estrella, y ella pues… es una guionista común y corriente.

—Ella tiene una presencia sencilla, muy normalita. Pero usted es como una flor de esas que deslumbran en el jardín, como una peonía en plena primavera —buscó Natalia cómo arreglarla—. Usted es la protagonista, usted lleva el papel principal, ¡eso también significa que reconocieron su belleza!

—Cuando hicimos la prueba de escenas, ella también estaba ahí, ¿a poco no fue usted la que eligieron todos? —sonrió Natalia, tratando de tranquilizarla.

Al escucharla, Astrid se sintió un poco más satisfecha.

—Pues sí, al final ella me eligió a mí, eso quiere decir que también me considera guapa —dijo Astrid, relajándose en su asiento, notando cómo su ánimo mejoraba.

De repente, cambió de tema:

—Ve a decirle a Sebastián que venga, quiero ensayar la escena con él.

—Claro —Natalia asintió y se fue en dirección a Sebastián.

Cuando pasó frente a Regina, la saludó con un gesto.

Regina le devolvió el saludo con una leve inclinación de cabeza.

—¿Ocurre algo?

—Nuestra estrella quiere ensayar con el señor Vives, ¿él tendrá tiempo ahora? —preguntó Natalia con tono formal.

Astrid miraba en dirección a Sebastián, su voz se volvió suave al llamarlo.

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