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El Ángel Guardián a Mi Lado romance Capítulo 1045

—¿De verdad me rechazó? ¿Quién se cree ese tipo?

Astrid estaba tan enojada que estuvo a punto de arrojar lo que tenía en las manos, pero Natalia la detuvo justo a tiempo.

—Hermana, acuérdese de quién es usted. ¡Usted es la estrella de la película! Tiene que mostrarse tranquila, tiene que controlar su carácter, ¿sí? —le susurró Natalia, intentando calmarla.

—Si no, todo el equipo va a empezar a burlarse, y ni se diga de los reporteros que andan grabando todo lo que hacemos —añadió, casi en tono de súplica.

Natalia hacía todo lo posible para tranquilizar a Astrid y evitar que la rabia le ganara otra vez.

Solo después de escucharla, Astrid logró contenerse un poco y no estallar de nuevo. Sin embargo, todavía no podía sacarse la molestia del pecho.

—¿Por qué todos la rodean a esa Regina? ¿Qué tiene de especial? Ni que fuera una gran celebridad. Es solo una guionista, y ni siquiera una de esas súper famosas. ¿Qué se supone que le ven? —bufó Astrid, apretando el libreto con fuerza.

Natalia la miró resignada, aunque en el fondo pensaba que Regina sí era muy capaz y respetada.

A fin de cuentas, Regina tenía buena fama como guionista, era conocida y, lo más importante, nunca andaba presumiendo quién era. Eso demostraba que no le importaba lo que los demás pensaran de su trabajo. Además, si podía trabajar con ese tipo de director, era una señal de que se había ganado su lugar.

—¿Tú dime, para qué quiere una guionista estar todo el tiempo en el set? —preguntó Astrid, volviendo a descargar su frustración.

—No tiene ninguna necesidad de quedarse aquí siempre. Segurito anda presumiendo su cargo para coquetear con los hombres. ¡Estoy segura de que también le pone el ojo a Sebastián! —aventó, lanzando una mirada venenosa hacia Regina.

Natalia se quedó callada. No sabía qué responder.

¿Eso sería cierto? Dudosa, giró la cabeza para ver de reojo a Regina.

La verdad, no le parecía que Regina estuviera intentando llamar la atención de nadie. Más bien, Sebastián y Eliseo se la pasaban rondándola, intentando acercarse. Regina casi siempre estaba entretenida con su celular, apenas si les hacía caso a los que la rodeaban.

Eso sí, Sebastián y los demás la trataban como si fuera de la realeza: le traían comida todo el tiempo, le ofrecían bebidas, le abrían el jugo, le pasaban fruta a la boca.

Ese panorama… más bien parecían estar consintiéndola como si fuera una abuelita consentida, no que Regina estuviera coqueteando con ellos.

Pero como Astrid estaba tan alterada, Natalia prefirió no llevarle la contra. Ya conocía el carácter de Astrid, y si había durado tanto tiempo como su asistente, era porque sabía cuándo guardar silencio.

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