—¿Qué pasó?
Regina volteó para mirar a Oriana.
—Le dije que la siguiente era ella, solo la asusté un poco y se puso nerviosa de inmediato.
Oriana resopló, molesta.
—¿Y para qué te buscan problemas? Son una bola de ingenuos, ¿acaso no saben lo increíble que es nuestra Regi?
Regina no pudo evitar sonreír al ver a Oriana tan orgullosa.
—Bueno, por ahora el asunto está resuelto —comentó con tranquilidad.
—Así es —asintió Oriana—. Nadie como nuestra Regi.
Regina esbozó una media sonrisa.
—Para Aitana, este viaje en el crucero seguramente será inolvidable.
—Ella misma se lo buscó —replicó Oriana con cara de fastidio—. Parece que solo es feliz hundiéndose sola en el lodo.
Con hastío, Oriana continuó:
—La familia Jiménez ya debería haberse dado cuenta de que Aitana no sirve para nada… Pero con lo ingenuos que son, seguro que con cualquier palabra bonita de Aitana ya la perdonan.
Regina estuvo de acuerdo en ese punto.
La familia Jiménez sí había tenido sus problemas con Aitana antes, pero bastaban un par de frases suyas y el drama se esfumaba. De pronto, todos sentían que la habían tratado mal, que ella era tan buena persona.
Mientras Regina meditaba sobre eso, su celular empezó a sonar de repente.
Al mirar la pantalla, una expresión de sorpresa cruzó su rostro.
Oriana también se asomó y se le notó igual de impactada.
—¿Por qué te llama Óscar Falcón?
—¿No se supone que él y Isa estaban en una misión? ¿No era esta la última misión de Isa?
Regina frunció el ceño, confundida.
—No tengo idea.
Sin pensarlo mucho, contestó de inmediato.

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