Al colgar la llamada, Vanessa cayó en la cuenta. ¿Pagaría con su tarjeta? Ahora todo el Grupo Firax era suyo. Desde que Rafael firmó el acta de transferencia de acciones a favor de Vanessa, ella todavía no se las había devuelto. Vanessa era la mayor accionista de todo el Grupo Firax. Sin embargo, tenía muy claro que el verdadero respaldo de Rafael no era solo Grupo Firax, sino también la financiera Firax Capital en el extranjero. La capacidad de Rafael era digna de respeto.
Poco después de que Vanessa llegara al salón privado, apareció Bianca.
—Mira, llegué puntual, ¿verdad?
En cuanto se sentó, levantó la taza que tenía enfrente y se bebió el té de un trago. Llevaba un maquillaje sencillo que realzaba su atractivo sin caer en lo vulgar. Tenía la mirada despejada y luminosa; parecía encontrarse bastante bien. Vanessa por fin respiró tranquila.
—Te ves bien. ¿El alcohol es tan rejuvenecedor?
—Dormí once horas seguidas desde anoche, ¿cómo no voy a verme bien? —bromeó Bianca—. Me da la impresión de que te preocupaba que estuviera triste por cierto asunto y viniste a consentirme.
Vanessa arqueó una ceja y respondió convencida:
—¿No debería preocuparme por ti?
—Claro, siempre tienes la razón. —Bianca asintió sonriente.
El mesero sirvió los platillos uno tras otro, entre ellos un barco de sashimi y sushi variado. Eran los favoritos de Bianca. Ambas comían mientras conversaban animadamente.
Vanessa decidió darle la noticia de su embarazo. Al escucharla, Bianca permaneció perpleja durante un buen rato. Soltó los palillos, que repiquetearon al caer sobre la mesa.
—¿De verdad estás embarazada? —Bianca le tomó las manos con emoción.
—Claro que sí, ¿te mentiría? —respondió Vanessa, radiante.
Bianca se alegró y se emocionó, pero en cuanto vio la mesa repleta de comida japonesa, cambió de semblante.
—Estás embarazada y vienes a comer estas cosas crudas y frías. ¡No, no! No comas esto.
—No pasa nada. Solo comeré lo que pueda —repuso Vanessa.
Sin embargo, a Bianca no le importaron sus protestas. Se puso de pie y se la llevó de ahí casi a la fuerza.
Daniel esperaba afuera.
—En serio no pasa nada, ni que fuera a comer tanto —dijo Vanessa con resignación. Bianca se estaba preocupando demasiado.
Pero la postura de Bianca era inquebrantable:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....