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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1293

Bianca se rio con desprecio.

—¿Y por qué no?

Bruno se puso furioso, pero pronto se calmó. Sabía que con ella todo se conseguía por las buenas, no por las malas, así que suavizó el tono:

—Rebeca es mi novia. Todavía es muy joven, por eso cometió un error al hacerse pasar por la hermana de Leandro, pero ya se dio cuenta de su error. Su familia ya dijo que está dispuesta a devolver todo el dinero y los regalos. Solo esperan que Leandro no proceda contra ellos. Te lo suplico. Desde que tengo memoria, siempre has sido tú la que me resuelve todos los problemas. Sin ti no puedo...

Bruno tenía bien agarrada a Bianca y sabía mejor que nadie que para ella la familia lo era todo y que se ablandaba más que nadie.

Su hermana valía mucho más de lo que él había imaginado. No iba a ser tan tonto como sus padres para cortar la relación por nada.

Tal como él esperaba, Bianca se quedó callada. Nunca había tenido problemas con Bruno; lo que pasaba era que sus padres siempre lo habían preferido a él. En el fondo, Bruno no tenía la culpa. Es más, muchas veces él la consolaba diciéndole:

—Cuando termine la universidad y gane dinero, te voy a comprar una casa grande. Eres la mejor, eres mi hermana favorita, te quiero. No voy a dejar que nadie se meta contigo, ni siquiera papá y mamá...

Una vez, furiosa porque a sus padres no les importaba, Bianca se encerró en su cuarto a llorar. En ese entonces, apenas iba en la preparatoria.

Estaba pensando a qué universidad entrar, pero sus padres le dijeron que no podían pagarle los estudios y que, en cuanto terminara la preparatoria, se pusiera a trabajar.

“De cualquier manera, las mujeres tarde o temprano se casan”.

“De cualquier manera, lo que más vale de una mujer es encontrar con quién casarse, atender a su marido y criar a los hijos”.

Esas fueron, palabra por palabra, las cosas que le dijeron sus padres. Cada palabra era hiriente y dejaba claro que no la querían. Bianca estaba desesperada y triste, y fue Bruno, que apenas iba en la secundaria, quien entró, la abrazó y la consoló varias veces.

Dejando de lado a sus padres, Bruno sí le había dado bastante cariño de familia. Bianca se conmovió y al final se ablandó.

—No te prometo que pueda ayudarlos, pero lo voy a intentar. Pero con una condición. Más te vale que sea cierto lo que dices. Haz que Rebeca devuelva todo el dinero y los regalos.

Bruno no cabía en sí de la alegría y aceptó enseguida:

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