Capítulo 242 Se le escapó una risita.
—¿Quién te dijo que ella es una persona especial para mí?
Vanessa quedó helada.
—¿No lo es?
Rafael se puso serio.
—No. Entre ella y yo no hay nada romántico. Si quieres saber los detalles, con el tiempo te los iré contando.
Con la clase de persona que era, mentir le resultaba indigno.
Vanessa sintió que se le quitaba un peso de encima.
Pero no entendía.
—En la tarde escuché cuando hablabas de ella con Leonardo, y esta noche en el salón de banquetes ella te besó.
Mientras hablaba, Vanessa tenía la mirada fija en el perfil marcado de Rafael.
Cupitulo 242 Él tomó su mano suave y pequeña y la guio para que le acariciara la mejilla derecha.
—Un hombre que se respete siempre va a saber cuidarse cuando está afuera. No va a dejar que otra mujer lo toque.
—Tranquila, soy muy cuidadoso con esas cosas.
No lo logró, la esquivé.
Esa actitud suya hizo que el resentimiento de Vanessa se desvaneciera.
Al parecer lo había malinterpretado. En ese momento, con la situación que se dio, lo único que alcanzó a ver fue a Camila acercándose a besarlo.
Pero no alcanzó a distinguir si realmente lo había besado o no.
Aunque si Camila no era su persona especial, ¿por qué había hablado con tanta seguridad en el baño?
No dudaba de Rafael, pero le daba curiosidad saber qué había entre ellos en realidad.
Como si le leyera el pensamiento, Rafael le acarició el dorso de la mano con el pulgar.
—Berrinches de niña chiquita. De ahora en adelante, si hay algún problema, le pido a la señora Cisneros que primero me dé la oportunidad de explicarme. Nada de estar enojándose a escondidas y después pedir el divorcio.
Los ojos profundos de Rafael se oscurecieron un poco, su respiración contenida y grave.
Vanessa, tras escuchar su explicación, bajó la cabeza, avergonzada.
—A eso yo le llamo ser sensata.
—Entonces déjame hacerle una petición a la señora Cisneros.


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